Reserva de Horco Molle: qué cambió en El Gomero tras la muerte de Benjamín Olariaga

Un recorrido realizado por LA GACETA constató que el sendero de Horco Molle mantiene las mismas condiciones visibles observadas antes del accidente. La UNT trabaja en medidas de concientización mientras ciclistas y corredores reflexionan sobre lo ocurrido.

CAMINANTES. La cartelería dispuesta al inicio del camino sólo da indicaciones para trekking, no para ciclistas.
CAMINANTES. La cartelería dispuesta al inicio del camino sólo da indicaciones para trekking, no para ciclistas. La Gaceta / Fotos de Analía Jaramillo
Por Ariane Armas Hace 5 Hs

Las huellas sobre la tierra húmeda son recientes. También las marcas de neumáticos que serpentean entre raíces expuestas y árboles altos. El monte conserva el mismo silencio que cautiva a senderistas, corredores y ciclistas que cada semana recorren los caminos de Horco Molle. Y hay algo que tampoco cambió tras la tragedia que conmocionó a Tucumán. La ausencia de señalización de advertencias dentro del sendero El Gomero.

Hace un mes, Benjamín Olariaga, de 12 años, sufrió un grave accidente mientras circulaba en bicicleta por ese sector. Días más tarde falleció a causa de las lesiones sufridas. El caso abrió un debate sobre la seguridad en los senderos de montaña, la responsabilidad de quienes practican deportes al aire libre y el papel de los organismos encargados de la prevención.

Un recorrido realizado por LA GACETA permitió constatar que actualmente no existen dentro del paseo, carteles que indiquen el nivel de dificultad del mismo, advertencias sobre riesgos potenciales ni señalizaciones que orienten a quienes ingresan por primera vez.

EMERGENCIAS. Se debe llamar al 911 ante cualquier eventualidad. EMERGENCIAS. Se debe llamar al 911 ante cualquier eventualidad.

Los senderos continúan delimitados de manera natural por el paso constante de personas y bicicletas. Entre la vegetación aparecen bifurcaciones que conducen a distintos recorridos, aunque ninguna ofrece información visible que permita distinguir su complejidad o características.

A lo largo del trayecto tampoco se observaron puestos de control ni personal apostado en los accesos. La única presencia preventiva visible corresponde a una patrulla motorizada ubicada en una rotonda cercana, a varios metros de las sendas utilizadas por deportistas y visitantes.

Las imágenes relevadas muestran caminos de tierra compactada, sectores húmedos por las lluvias recientes y numerosas raíces que sobresalen de la superficie. Para quienes conocen la zona, forman parte habitual del terreno. Para un visitante ocasional, en cambio, la dificultad real de algunos sectores puede pasar inadvertida.

ENTRADA. Un centenario árbol marca el camino de la senda. ENTRADA. Un centenario árbol marca el camino de la senda.

La sensación de tranquilidad es aún una de las características más visibles del lugar. Los árboles forman una bóveda verde sobre los senderos y la vegetación envuelve los caminos en un paisaje que invita a caminar o pedalear. Nada parece indicar que allí se desarrollan actividades que exigen experiencia, técnica y medidas de seguridad específicas.

No obstante, Hugo Fernández, decano de la Facultad de Ciencias Naturales, admitió que el caso generó una profunda conmoción en la comunidad educativa de la que depende este terreno.

“Ante una tragedia como la ocurrida es difícil reflexionar sin acongojarse. Si algo nos queda claro es que debemos redoblar esfuerzos entre todos para evitar, en la medida de lo posible, los riesgos propios de las áreas naturales”, expresó.

Fernández señaló que la institución ya trabaja en distintas acciones. “Estamos desarrollando otro tipo de medidas, no solo mejorando la cartelería, sino diseñando una campaña de concientización y educación no formal dirigida a la sociedad para que realizar actividades en la naturaleza sirva para el disfrute y la recreación”, indicó.

RASTROS. La cinta que delimitó el área donde se accidentó el niño. RASTROS. La cinta que delimitó el área donde se accidentó el niño.

En paralelo, un informe elaborado por la Dirección de la Reserva Experimental de Horco Molle sostiene que la circulación de bicicletas en las sendas recreativas del sector no constituye una actividad organizada ni habilitada institucionalmente por la Reserva. El documento diferencia además el circuito formal de visitas administrado por ese organismo de la extensa red de senderos de uso recreativo presentes en su jurisdicción.

El documento destaca que en el acceso conocido como El Gomero existe una señalización orientativa destinada al senderismo. La Dirección aclara que esa cartelería no implica una habilitación para la práctica de mountain bike ni supone la incorporación formal de la senda al circuito administrado por la institución.

Más miradas

Para quienes frecuentan la zona desde hace años, el accidente de Benjamín dejó una huella profunda. La comunidad deportiva aún conserva el recuerdo de lo ocurrido, y Ana Carolina Moreno, habitué de los circuitos de montaña, reconoce que el tema sigue apareciendo cada vez que vuelve a recorrer la zona.

“Es inevitable no pensar de vez en cuando en lo que sucedió. Pero si uno mira alrededor, ve lo mismo de siempre. Compañeros ciclistas subiendo, corredores entrenando y gente disfrutando del cerro. La marca quedó más en la cabeza de la gente que en el lugar”, reflexiona.

Esa percepción se repite. Javier Córdoba, por ejemplo, recuerda que el accidente ocupó un lugar central en las conversaciones de la comunidad biker por varias semanas. “Durante varios días el tema fue conversación obligada en todos los grupos de mountain bike. Hoy ya no se habla tanto pero sí se observa el sendero sigue exactamente igual “, señala.

Para Cristian Amado, que lleva años recorriendo esos caminos, la principal transformación ocurrió en la manera de mirar el circuito. “Lo que cambió fue la forma en que muchos miramos el circuito. Antes era una bajada más; ahora tiene otra carga. De todas formas, materialmente no veo diferencias. La montaña sigue siendo la misma. Las bajadas son rápidas y una sola maniobra puede derivar en un accidente. Lo que pasó con ese niño fue una desgracia”, sostiene.

La misma idea aparece en el relato de Guillermo Solórzano. “Uno pasa, recuerda el accidente y sigue. No hay carteles nuevos ni modificaciones en el camino“, afirma.

Entre los corredores que utilizan los senderos también persiste el impacto emocional. José Luis Avellaneda observa que el tema continúa presente, aunque cada vez con menos frecuencia.

“Como runner, noté que muchos bajaban la voz cuando se habla del tema. Hay respeto, hay tristeza. Pero basta mirar el movimiento de un fin de semana para darse cuenta de que la vida en los senderos siguió su curso habitual”, comenta.

Lourdes Gambarte tiene una mirada parecida. Para ella, el accidente dejó una marca profunda en la comunidad deportiva, aunque no en el paisaje. “Lo que pasó con ese niño nos conmovió pero ojalá, también nos haya enseñado algo. Porque sin nuevas advertencias o sin repercusión no va a pasar demasiado tiempo para que la historia sea olvidada”, manifiesta. Y quizás el olvido, sea lo más peligroso.

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