05 Enero 2010 Seguir en 
El diálogo es una herramienta imprescindible para el trabajo en equipo. Contribuye al logro de las metas con mayor facilidad y sin necesidad de entrar en discusiones estériles que pueden hacer naufragar hasta los más grandes proyectos. Viviana Liptzis, directora de Action Group, Education & Consulting proporciona algunas sugerencias que facilitan el diálogo.
Cuando exponga su opinión, explicite su razonamiento. Explique cómo llegó a esa opinión y los "datos" en que se basa.
Aliente a otros a explorar la opinión de usted: "¿ves algunas en mi razonamiento?"
Aliente a otros a presentar otros puntos de vista: ¿Tienen otros datos u otras conclusiones?
Indague las opiniones ajenas que difieren de la de usted: "¿Qué opinas?, ¿Cómo llegaste a tu punto de vista?, ¿Tienes en cuenta datos que yo desconozco?"
Cuando indague puntos de vistas ajenos, si tiene reparos, expóngalos con claridad y reconozca que son supuestos. Describa los "datos" sobre los cuales se basan esos supuestos. No se moleste en hacer preguntas si no tiene genuino interés en la respuesta (es decir si sólo intenta ser cortés o exponer las flaquezas ajenas).
Cuando el diálogo se atasca, pregunte qué datos podrían inducirles a cambiar de parecer. También si hay algún modo de diseñar una indagación conjunta que brinde nueva información.
Cuando usted u otros titubeen en expresar su punto de vista o en experimentar con ideas alternativas, procure que tanto usted como los demás expresen en voz alta dónde está la dificultad (por ejemplo: ¿qué ocurre con esta situación, y conmigo o los demás, que resulta tan difícil mantener un deliberación abierta?)
Si hay un común deseo de hacerlo, elaborar con los demás maneras de superar estos obstáculos.
"No se trata de seguir estas sugerencias literalmente. Como las rueditas de apoyo de la primera bicicleta, ayudan a arrancar, y anticipan el sabor de la experiencia. Luego la práctica nos permite deshacernos de ellas", dice Liptzis.
Cuando exponga su opinión, explicite su razonamiento. Explique cómo llegó a esa opinión y los "datos" en que se basa.
Aliente a otros a explorar la opinión de usted: "¿ves algunas en mi razonamiento?"
Aliente a otros a presentar otros puntos de vista: ¿Tienen otros datos u otras conclusiones?
Indague las opiniones ajenas que difieren de la de usted: "¿Qué opinas?, ¿Cómo llegaste a tu punto de vista?, ¿Tienes en cuenta datos que yo desconozco?"
Cuando indague puntos de vistas ajenos, si tiene reparos, expóngalos con claridad y reconozca que son supuestos. Describa los "datos" sobre los cuales se basan esos supuestos. No se moleste en hacer preguntas si no tiene genuino interés en la respuesta (es decir si sólo intenta ser cortés o exponer las flaquezas ajenas).
Cuando el diálogo se atasca, pregunte qué datos podrían inducirles a cambiar de parecer. También si hay algún modo de diseñar una indagación conjunta que brinde nueva información.
Cuando usted u otros titubeen en expresar su punto de vista o en experimentar con ideas alternativas, procure que tanto usted como los demás expresen en voz alta dónde está la dificultad (por ejemplo: ¿qué ocurre con esta situación, y conmigo o los demás, que resulta tan difícil mantener un deliberación abierta?)
Si hay un común deseo de hacerlo, elaborar con los demás maneras de superar estos obstáculos.
"No se trata de seguir estas sugerencias literalmente. Como las rueditas de apoyo de la primera bicicleta, ayudan a arrancar, y anticipan el sabor de la experiencia. Luego la práctica nos permite deshacernos de ellas", dice Liptzis.









