03 Julio 2008 Seguir en 
El largo viaje desde Venezuela y más de dos días tensos de negociaciones agotaron al presidente venezolano, Hugo Chávez. Por eso, y a pesar de que estaba previsto que el martes por la noche partiera hacia su tierra, él decidió dormir en Tucumán y abordar el vuelo de retorno ayer a la mañana. Esa fue la explicación que se dio sobre las razones por las que el mandatario optó por ser el último de los presidentes del Mercosur en abandonar Tucumán. "Nos tomó por sorpresa, pero por suerte estaba todo listo. El no pidió nada especial y todo estuvo normal", reconoció una de las empleadas del hotel Catalinas Park.
Chávez y su comitiva ocupaban gran parte del quinto piso del hotel (18 habitaciones), al que nadie pudo acceder porque los custodios tenían órdenes estrictas de "no molestar al comandante". Según trascendió, luego de que sus pares se marcharon de Tucumán el venezolano habría mantenido reuniones con algunos empresarios tucumanos que lo interesaron en sus productos.
Poco después de las 22 del martes Chávez cenó en su habitación y se acostó a dormir. Algunos especulaban con que el venezolano saliera a conocer algunos lugares, lo que finalmente no ocurrió. Igualmente, toda la custodia especial se mantuvo dentro y fuera del hotel. Nada alteró el descanso del venezolano. En tanto, los empleados trabajaron arduamente para limpiar el hotel luego de dos jornadas febriles.
Ayer, poco después de las 6.30, comenzó el movimiento de asesores y de funcionarios venezolanos en el Catalinas Park, que bajaron al lobby del hotel con sus valijas. Todo el equipaje fue guardado en dos combis. Poco antes de las 8, el presidente descendió por el ascensor, y rápidamente fue rodeado por los empleados del hotel que se acercaron a saludarlo.
Con su habitual histrionismo Chávez arrancó carcajadas entre los que lo rodearon al afirmar: "nunca más confundiré un limón con una naranja", tal como había sucedido el martes, hecho que le valió una reprimenda de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Chávez accedió a sacarse fotos, tendió la mano a los hombres, besó a las mujeres y agradeció la hospitalidad y, fuertemente custodiado subió al automóvil que lo esperaba en la puerta del hotel. "Ojalá pueda volver pronto", dijo al despedirse del personal.
A largo del trayecto que realizó al aeropuerto Benjamín Matienzo, Chávez pudo ver a los policías apostados a ambos lados de la ruta con sus chalecos fluor apostados cada kilómetro.
En la aeroestación estaban prestas dos aeronaves venezolanas, y una veintena de custodios del Presidente bolivariano en semicírculo. Primero despegó el avión de seguridad y luego el que trasladó a Chávez, a las 9.
Uno de los hombres de la custodia del presidente contó a LA GACETA que prácticamente no tienen descanso y que no pudo conocer Tucumán porque permaneció todo el tiempo en el hotel.
Chávez y su comitiva ocupaban gran parte del quinto piso del hotel (18 habitaciones), al que nadie pudo acceder porque los custodios tenían órdenes estrictas de "no molestar al comandante". Según trascendió, luego de que sus pares se marcharon de Tucumán el venezolano habría mantenido reuniones con algunos empresarios tucumanos que lo interesaron en sus productos.
Poco después de las 22 del martes Chávez cenó en su habitación y se acostó a dormir. Algunos especulaban con que el venezolano saliera a conocer algunos lugares, lo que finalmente no ocurrió. Igualmente, toda la custodia especial se mantuvo dentro y fuera del hotel. Nada alteró el descanso del venezolano. En tanto, los empleados trabajaron arduamente para limpiar el hotel luego de dos jornadas febriles.
Ayer, poco después de las 6.30, comenzó el movimiento de asesores y de funcionarios venezolanos en el Catalinas Park, que bajaron al lobby del hotel con sus valijas. Todo el equipaje fue guardado en dos combis. Poco antes de las 8, el presidente descendió por el ascensor, y rápidamente fue rodeado por los empleados del hotel que se acercaron a saludarlo.
Con su habitual histrionismo Chávez arrancó carcajadas entre los que lo rodearon al afirmar: "nunca más confundiré un limón con una naranja", tal como había sucedido el martes, hecho que le valió una reprimenda de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Chávez accedió a sacarse fotos, tendió la mano a los hombres, besó a las mujeres y agradeció la hospitalidad y, fuertemente custodiado subió al automóvil que lo esperaba en la puerta del hotel. "Ojalá pueda volver pronto", dijo al despedirse del personal.
A largo del trayecto que realizó al aeropuerto Benjamín Matienzo, Chávez pudo ver a los policías apostados a ambos lados de la ruta con sus chalecos fluor apostados cada kilómetro.
En la aeroestación estaban prestas dos aeronaves venezolanas, y una veintena de custodios del Presidente bolivariano en semicírculo. Primero despegó el avión de seguridad y luego el que trasladó a Chávez, a las 9.
Uno de los hombres de la custodia del presidente contó a LA GACETA que prácticamente no tienen descanso y que no pudo conocer Tucumán porque permaneció todo el tiempo en el hotel.








