El detonante de los roces en el oficialismo guarda estrecha relación con un tercero en discordia: el ex intendente Germán Alfaro.
El problema número uno que el Presidente no consigue sintonizar es su natural propensión a meter un elefante en el bazar, cuando los procesos de ajuste parecen requerir precisión de cirujano.
En Tucumán, el ajuste no sólo se ha dado por el lado de las erogaciones; también mediante los ingresos.