¿Quiénes serán los primeros en beneficiarse con el metaverso?

Cada cierto período de años, la tecnología intenta convencernos de que estamos ante un nueva etapa, un momento de cambios radicales en el que lo que ya conocíamos se apresta a dar un giro de 180 grados. Una evolución constante, impredecible, veloz y fugaz. Sin dudas que los cambios ocurren y alteran la forma en la que nos relacionamos con distintos aspectos de nuestras vidas relacionadas con la tecnología, pero muchas veces el componente mitológico de sus promesas son más sólidas que sus aplicaciones concretas.

El “mito digital” es uno de los conceptos con los que se intenta explicar una serie narrativa que se construyó alrededor de internet a fines del siglo XX y que impulsó estudios y políticas públicas con una visión tecnológico-determinista. Según dicha propuesta utópica, la revolución digital lo transformaría todo, a tal punto de mejorar nuestras comunicaciones, el conocimiento y hasta nuestras democracias. Si bien algunas de dichas revoluciones efectivamente ocurrieron, y nos ofrecieron un nuevo escenario que quizás ni siquiera imaginamos, aún resta mucho para concretar esas promesas de “un mundo mejor”.

El metaverso es quizás una de los últimos mitos que aparecieron en el horizonte de la industria tecnológica y según sus impulsores, dicho proyecto vendrá a combinar el mundo físico con el virtual, donde sus consumidores podrán amplificar sus acciones, sin importar los límites espacio-temporales que hoy nos circunscriben. El mundo del trabajo, la comunicación, el entretenimiento, la educación y todo tipo de socialización se aprestan a ser las principales áreas donde este paradigma nos ofrecerá una nueva manera de estar en el mundo y conocerlo.

Aunque estas afirmaciones pueden alimentar aún más el mito, son algunos de los ejes mencionados en el reciente “Informe sobre la Encuesta de Pulso Consumidor” elaborado este año por la consultora internacional KPMG. Según este relevamiento realizado en Estados Unidos, no solo el conocimiento sobre el metaverso está en evolución sino también la efectiva preparación de las empresas para lo que se denomina la “Web 3”. Esta nueva etapa de internet se caracterizaría por su carácter descentralizado, basado en tecnologías como la blockchain, la propiedad de los datos por parte del usuario y las experiencias inmersivas. “Los consumidores están dispuestos a gastar dinero real en estos mundos virtuales y, como resultado, las marcas están entrando en el metaverso haciendo movimientos audaces e innovadores”, apunta dicho informe.

Sobre el crecimiento real de este nuevo negocio, el reporte cita los datos de Bloomberg que indican que el mercado del metaverso podría alcanzar los 783.000 millones de dólares en 2024, en comparación con los 478.700 millones que se invirtieron en 2020. Dicha evolución responde principalmente a que comienza a crecer una efectiva demanda de los usuarios. Según los resultados de la encuesta realizada a más de 1.000 consumidores, dos de cada tres encuestados afirman que ya conocen algún aspecto del metaverso y dicho conocimiento aumenta en las generaciones más jóvenes. “El 86% de la generación Z y el 81% de los millennials afirman estar familiarizados con él”, agrega el documento.

Así como los programadores, los especialistas en datos, seguridad y diseño son hoy las profesiones más demandadas para el mercado digital, el informe de KPMG especificó cuáles serán las habilidades necesarias para encontrar trabajo en metaverso. Según sus especialistas, las empresas necesitarán ingenieros digitales, diseñadores, desarrolladores, expertos en tecnología emergente, expertos en criptografía, profesionales activos digitales especialistas en realidad aumentada y en realidad virtual. Como ocurrió hace algunos años, dichas profesiones aún circulan en pequeños ámbitos y no forman parte de la oferta tradicional de las universidades.

¿Cuál será el componente humano del metaverso? Allí residen las conclusiones del documento de KPMG, pues las empresas deberán enfocarse en ofrecer verdadero valor a los consumidores en los nuevos entornos y a los empleados con los que quieran desembarcar en un terreno por ahora experimental. “Diversidad, equidad e inclusión”, serán algunos de los atractivos para retener talentos. Esta visión, nos obliga a preguntarnos cómo podemos, desde esta parte del mundo, ser parte de un posible cambio en la forma de relacionarnos. Estamos a tiempo para prepararnos en cómo orientar nuestros saberes técnicos, pero principalmente nuestra creatividad para desembarcar en un terreno, que aunque todavía utópico, ya está reconfigurando una industria gigante y siempre desafiante.

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