Al grito de “que se vayan”, millares de autoconvocados coparon el centro

“Los sindicatos docentes no nos representan; nadie nos vende”, repitieron los manifestantes.

03 Mar 2020 Por Juan Martín de Chazal
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REFLEXIÓN. Las pancartas contenían mentajes con aliento, reproches e ironías.

El sinfín de banderas y carteles no alcanzaba para producir algo de sombra bajo el radiante sol estival del mediodía. Las frases escritas en ellos iban desde mensajes alentadores hasta reproches e ironías. La masiva movilización de educadores autoconvocados ayer en la Plaza Independencia fue definida por sus participantes como “una verdadera rebelión docente”.

Las estimaciones de los voceros de los manifestantes coincidieron con las que informaron a este diario fuentes policiales: más de 15.000 personas -provenientes de toda la provincia- se concentraron en las inmediaciones de la Plaza Independencia durante la mañana.

La convocatoria ya había sido anunciada la semana pasada por el Frente Gremial Docente en medio de las estancadas negociaciones paritarias con el Gobierno de Juan Manzur. Sin embargo, luego del acatamiento de la conciliación obligatoria dictada el viernes a la noche, la medida de fuerza -que incluía un paro de 48 horas- había sido suspendida por los dirigentes sindicales. Pero no por las masas docentes, quienes decidieron marchar ayer de todos modos en reclamo de diversas reivindicaciones del área educacional en Tucumán.

La crisis de legitimidad de la representación gremial de los educadores quedó expuesta en los cánticos y letreros con consignas en contra de la dirigencia de ATEP (Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales), APEM (Agremiación del Personal de Enseñanza Media y Superior) y AMET (Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica).

Entre los educadores, sólo Sadop (Sindicato Argentino de Docentes Privados) y la rama docente de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) movilizaron con identificaciones gremiales -pecheras y carteles- a sus afiliados y dirigentes.

Los uniformes, presentes

Pasadas las 10 de la mañana, las columnas de manifestantes que habían partido a pie desde distintos puntos de la ciudad culminaron en la Plaza Independencia. Muchos de ellos decidieron concurrir con los respectivos uniformes de los establecimientos escolares en donde trabajan. Con el argumento de “sentir temor a sufrir represalias”, gran parte de los consultados por LA GACETA durante la marcha no se animó a dar testimonios con su nombre completo. “Hubo presiones y amenazas para que hoy trabajemos y no vengamos”, coincidieron.

María Carolina Polito, docente de la escuela Nicolás Avellaneda, fue una de las que sí decidió opinar. “Es la primera vez que quienes no pertenecemos a ningún gremio estamos de pie juntos. A mí no me representan, me representa la educación. Estamos cansados”, dijo ante las cámaras de LG Play.

Por calle 25 de mayo, sobre las escalinatas de la Casa de Gobierno, expusieron una decena de oradores. Los líderes de diversos sindicatos, como los judiciales, Adiunt (profesores de la UNT) y Sitas (sanitarios) expresaron su apoyo a los docentes autoconvocados.

En medio de las alocuciones, reinaron los abucheos y los pedidos de renuncia contra los ministros de Educación Juan Pablo Lichtmajer (provincial) y Nicolás Trotta (nacional). “Esto está desprolijo porque está desbordado. Está en juego nuestra dignidad”, expresó al público Bernardo Beltrán, titular de Sadop. Y antes de finalizar el acto, Raquel Grassino, referente de los docentes autoconvocados, ratificó que hoy también habrá paro y movilizaciones. “Fue histórico”, sintetizó.

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