Argentina anotó, se cansó y sufrió

Argentina hizo el gol rápido, cayó en el segundo tiempo pero venció a Jamaica y ganó su zona.

SOBRE EL FINAL TUVO TRABAJO. Romero se aferra a la pelota ante Watson. El arquero fue probado en los segundos 45’.  efe SOBRE EL FINAL TUVO TRABAJO. Romero se aferra a la pelota ante Watson. El arquero fue probado en los segundos 45’. efe
Cuando las diferencias entre dos equipos son tan notorias, todo tiende a agrandarse o a achicarse con facilidad. El triunfo de Argentina sobre Jamaica por 1 a 0 que le sirvió para clasificar y asegurarse el primer puesto del grupo B parece tan pequeño que no alcanza a apreciárselo. Para ver la actuación de los centroamericanos, en cambio, da la sensación que hay que mirar hasta arriba y tratar de abarcar la performance con todo nuestro campo visual.

Aún sin haber hecho un gol (sus jugadores volverán a la isla “invictos” en el arco rival), Jamaica le faltó el respeto a Argentina. Arrancó cabizbaja y soportó el bullying que le propinaron Ángel Di María, Gonzalo Higuaín y las gastadas de Marcos Rojo, quien volvió a tirar una rabona después del Mundial.

El gol de “Pipita” y las atajadas de Dwayne Miller presagiaban una goleada humillante. Como si mandáramos un representante argentino a intentar competir en los 100 metros llanos con Usain Bolt, el rayo de Kingston. Pero todo cambió en el segundo tiempo.

Como ya acostumbró a todos, el equipo de Gerardo Martino sintió el cansancio de decenas de ataques infructíferos y Jamaica se levantó del suelo. Se acomodó la camisa, se sacó la sangre de los labios y se paró frente a Lionel Messi y compañía, con mirada altanera. Así fue como avanzó sobre el terreno argentino y hasta se animaron a gambetear. Por izquierda y por derecha. Y sus gambetas dieron efecto.

La Selección tuvo que soportar en su área los últimos minutos del partido despejando córners y tiros libres. Creáse o no, aguantando el 1-0 que le daba el N°1 de la zona.

Fue imposible no recordar la película “Jamaica bajo cero”, de Hans Zimmer, cuando un grupo de jóvenes de la isla decide probar suerte en los Juegos Olímpicos de invierno, un hábitat completamente hostil para un país con clima tropical. Finalmente, el equipo da la talla y el combinado suizo, que al principio se burlaba, terminó aplaudiendo su gesta.

Argentina reconoció la tarea de su rival, pero le preocupa lo que viene. Un tiempo no bastará para vencer a los “cucos” de la Copa y mucho más si en los segundos se deja prepotear fácilmente.

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