Francisco pide fútbol, no negocio

Francisco pide fútbol, no negocio

Bendición a Messi y a las selecciones.

UN SIGNO DE LA PAZ. Francisco bendijo un olivo que le regaló Messi y que hoy será plantado en el estadio Olímpico de Roma. UN SIGNO DE LA PAZ. Francisco bendijo un olivo que le regaló Messi y que hoy será plantado en el estadio Olímpico de Roma.
14 Agosto 2013

El Papa Francisco bendijo a las selecciones de Italia y Argentina, con Lionel Messi incluido. Pero aprovechó también su encuentro con el mejor futbolista del planeta en el Vaticano para unas palabras críticas sobre el mundo del deporte, que en su opinión se ha convertido en un gran negocio y debe esforzarse en erradicar la violencia y la discriminación.

En los años 90, la visita de Diego Maradona al Papa de entonces, Juan Pablo II, dejó insultos al pontífice y críticas a los "techos de oro" del Vaticano. Pero ahora, los comentarios más serios se produjeron más bien a la inversa, de boca del primer pontífice latinoamericano en la historia de la Iglesia católica y probablemente también del más futbolero. "El deporte es importante, pero debe ser verdadero deporte. El fútbol, como otras disciplinas, se ha convertido en un gran negocio. Trabajen para que no pierda su carácter deportivo", pidió Francisco durante la audiencia en la que participaron decenas de jugadores y directivos de ambas selecciones, que hoy ofrecerán un amistoso en honor al pontífice.

En el encuentro de 30 minutos en la renacentista Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Papa llenó de elogios al fútbol y llegó a calificarlo como un "don de Dios" y a los futbolistas como "referentes" y "artífices del entendimiento y de la paz social"... "El bien que ustedes hacen es impresionante. Con su conducta, con su juego, con sus valores hacen bien, la gente los mira, aprovechen para sembrar el bien. Aunque no se den cuenta, para tantas personas que los miran con admiración son un modelo, para bien o para mal. Sean conscientes y den ejemplo de lealtad, respeto y altruismo", dijo.

Francisco consideró también que, por mucho que se profesionalice y desarrolle el deporte, nunca debe perder "la belleza, la generosidad y la camaradería". En su opinión, si dichos elementos se dan "el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse familias".

Mientras sus predecesores animaban a las familias a ir juntas los domingos a misa, en el inusual encuentro entre deporte y religión bajo los frescos del Vaticano el regreso de las familias a los estadios jugó un papel central. Jorge Bergoglio recordó que de niño iba con su familia al Gasómetro, el estadio del San Lorenzo. "Íbamos papá, mamá y los chicos. Volvíamos felices a casa, por supuesto", afirmó el Papa, minutos después de que el presidente de la AFA, Julio Grondona, le pidiera que rezara para que los estadios argentinos vuelvan a ser como en su juventud, ante la ola de violencia y víctimas que viven desde hace años. Su contraparte italiano, Giancalo Abete, se empeñó también ante el Papa en trabajar con un fútbol "sano y limpio" en el que no haya violencia y sí integración social.

En la reunión, el Vaticano lanzó el proyecto "Red Mundial de Escuelas", que servirá para el desarrollo y la capacitación de jóvenes de ambos países. "Es difícil cómo se vive hoy en día, las cosas que pasan, pero creo que esto es un buen comienzo", recalcó Messi. Gianluigi Buffon, líder de Italia, en tanto, aseguró: "Con un Papa así es fácil ser mejores. Trataremos de cumplir las promesas que tantas veces hemos hecho y a menudo hemos incumplido".

Entre las emociones y un regalo muy especial

CIUDAD DEL VATICANO.- Estar cerca de Francisco fue un orgullo imposible de ocultar para las delegaciones de Argentina e Italia. Uno de los más emocionados fue Lionel Messi. "Es un orgullo estar acá, haber conocido al Papa. El hecho de que sea argentino para nosotros lo hace mucho especial, más cercano", sostuvo el crack de la Selección, quien ayer mismo regresó a Barcelona, ya que no podrá jugar hoy contra Italia por estar lesionado (ver página 10).

La cara del "10" fue el espejo de Marcelo Tinelli. El empresario, fanático de San Lorenzo al igual que Francisco, sorprendió al Papa con un regalo muy especial: le entregó un carnet de socio honorario del "ciclón", además de un diploma y una plaqueta. "Guárdenlo muy bien que esto es importante", instruyó el pontífice a sus colaboradores. "Fue emocionante que nos dijera que iba a ver el equipo en el '46", relató luego Tinelli.

Y si de colados se trata, El Tula, el reconocido hincha de la Selección, estuvo presente con su bombo y hasta se dio el gusto de romper el protocolo y recibir la bendición del Papa. Para él y su bombo. (DPA-Especial)

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