El oficialismo ya habla de otra reforma constitucional

El gobernador liberó a legisladores para habilitar nuevas reelecciones. Un asado en la casa del matrimonio Alperovich sirvió para retomar el debate sobre la continuidad en el poder del oficialismo gobernante. Las disculpas de "Betty" Rojkés

12 Mayo 2012
Fueron dos horas nada más. Pero bastaron para que haya catarsis, bromas, anécdotas, y seriedad para la definición de estrategias políticas. El quincho del matrimonio Alperovich volvió a ser escenario de un mitin del oficialismo. Esta vez no estuvieron ministros; sí, en cambio, 36 legisladores, el vicegobernador en licencia, Juan Manzur, y la senadora Beatriz Rojkés.

El gobernador, José Alperovich, recibió entre las 21 y las 23 del jueves a los parlamentarios oficialistas. Compartieron un asado criollo y degustaron botellas de la bodega mendocina Catena Zapata. Entre brindis y bocados, el gobernador agradeció la predisposición de "sus soldados" -así los llamó- para acompañar la gestión.

Fue el cierre de una jornada extensa para los legisladores, que entre las 9 y las 19 habían defendido el embate opositor ante el pedido de autorización del PE para tomar deuda por hasta $ 400 millones. "Yo les quiero agradecer el acompañamiento. La verdad es que me doy cuenta cuando charlo con otros gobernadores las dificultades que tienen ellos para gobernar con sus Legislaturas. Por eso valoro lo que hacen". Palabras más, palabras menos, un verborrágico Alperovich ponderó el rol del bloque oficialista en la Cámara. Roque Álvarez, en su condición de presidente de la bancada, tomó la palabra. Celebró el convite y hasta sugirió que ese tipo de encuentros informales debía darse con mayor frecuencia. De repente, la charla fue mutando y el foco de atención se centró en los polémicos dichos de Rojkés respecto del asesinato de la pequeña Mercedes Figueroa. Los presentes se fueron turnando para reivindicar la figura de la presidenta del PJ, hasta que ella misma los interrumpió y reconoció que se había mandado una macana: las risotadas fueron generales.

Ya había pasado buena parte de la velada cuando el veterano Alberto Herrera se convirtió en protagonista. Allí acordaron darle viabilidad a un proyecto para homenajearlo en vida. Agradecido, el caudillo de Leales, con su pesada voz, comenzó a recordar anécdotas de su militancia. Nuevamente, las risotadas distendieron la comida. Herrera relató cuando, de joven, fue desde Tucumán a visitar a Juan Domingo Perón. Una secretaria -contó- los ubicaba en fila y anotaba el nombre de cada uno. Ya adentro, el propio Perón los llamaba por su nombre de pila y todos quedaban contentos. Y ahí Alperovich interrumpió con una broma: "ah, entonces Perón también mentía". Y a la explosión de risas, Herrera las contrarrestó con unos reflejos envidiables: "no, eso se llamaba organización".

De nuevo, sólo hubo carcajadas.

Pero el momento político no iba a tardar en llegar. Según cuentan, Alperovich introdujo el tema y los comensales volvieron a guardar silencio. Les agradeció nuevamente el apoyo y les dijo que, si lo consideran oportuno, avancen con la reforma de la Constitución para habilitar la reelección indefinida. "Para ustedes, como vos decías Sisto, y si quieren para mí. Yo los banco en lo que decidan", dicen que confió el gobernador, en alusión a la reelección sólo para cargos legislativos que propone públicamente Sisto Terán. Algunos aportaron otros elementos al debate y José Teri advirtió que una convención constituyente sólo para beneficiar a legisladores podría no tener el mismo gancho que otra convocada para habilitar la continuidad de Alperovich. Roque Álvarez volvió a terciar y pidió tener en cuenta la oportunidad de avanzar en la reforma. Alperovich asintió y se despidió para retirarse a dormir.

De a uno se fueron yendo. Algunos hicieron un after reducido para analizar la tertulia y, otros, partieron a descansar. Pero todos coincidieron en que el postre había sido más sabroso que la propia carne.

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