06 Mayo 2012 Seguir en 
Fuera de sí por la espera que tuvo que soportar hasta que llegara la ambulancia y por una crisis de nervios, una joven atacó a trompadas al médico de emergencias cuando él llegó al lugar del accidente. Lejos de intentar calmarla, los familiares de la motociclista herida comenzaron a golpear al profesional, que terminó internado y sometido a una cirugía reconstructiva tras la agresión.
El doctor Francisco Barreiro, jefe de Emergencias de la provincia, nunca olvidará ese hecho que sufrió uno de los médicos que cubre urgencias. Tampoco la tarde en que a otra profesional le tocó asistir a un joven que había intentado suicidarse. Mientras le brindaba asistencia respiratoria, el muchacho tomó con sus manos el tubo de oxígeno y la golpeó una y otra vez a la profesional. La doctora tuvo que ser asistida por las lesiones físicas y también precisó tres meses de licencia para someterse a una rehabilitación psicológica que la ayudara a superar el trauma vivido.
"Los profesionales de emergencias estamos entre los que más sufrimos agresiones. Por eso, a veces, cuando las urgencias son en zonas rojas buscamos que nos acompañe una custodia policial", detalla Barreiro.
A su entender, entre las situaciones que más violencia generan, la demora en la llegada de la ambulancia ocupa el primer lugar. "La ansiedad desborda a la gente y nosotros quedamos muy expuestos. Hay personas que nos exigen salvar a un paciente cuando ya falleció y todo lo que se haga es en vano", explicó. Añadió que en circunstancias en las que el personal médico corre peligro hay una norma internacional que los obliga a no permanecer en ese lugar.
El doctor Francisco Barreiro, jefe de Emergencias de la provincia, nunca olvidará ese hecho que sufrió uno de los médicos que cubre urgencias. Tampoco la tarde en que a otra profesional le tocó asistir a un joven que había intentado suicidarse. Mientras le brindaba asistencia respiratoria, el muchacho tomó con sus manos el tubo de oxígeno y la golpeó una y otra vez a la profesional. La doctora tuvo que ser asistida por las lesiones físicas y también precisó tres meses de licencia para someterse a una rehabilitación psicológica que la ayudara a superar el trauma vivido.
"Los profesionales de emergencias estamos entre los que más sufrimos agresiones. Por eso, a veces, cuando las urgencias son en zonas rojas buscamos que nos acompañe una custodia policial", detalla Barreiro.
A su entender, entre las situaciones que más violencia generan, la demora en la llegada de la ambulancia ocupa el primer lugar. "La ansiedad desborda a la gente y nosotros quedamos muy expuestos. Hay personas que nos exigen salvar a un paciente cuando ya falleció y todo lo que se haga es en vano", explicó. Añadió que en circunstancias en las que el personal médico corre peligro hay una norma internacional que los obliga a no permanecer en ese lugar.
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