El poder es frágil, débil, resbaladizo, caduco. Es lábil. El poder es tentador, energizante, abrasador. Es potente. Cuando alguien cree que lo tiene en un acto de magia empieza a perderlo como un helado que se derrite en la mano de un niño.
José Alperovich, ¿está aburrido?, ¿acostumbrado?, ¿encantado?, ¿desconcertado? La respuesta la tiene él, aunque su entorno ha empezado a preguntarse qué le pasa.
Hay síntomas de cambio. Alperovich ya no es el jefe que todo lo sabía, que todo lo seguía, que a cada uno miraba fijo y le obligaba a contar lo bueno y lo malo. "Hace como 10 días le plantearon un emprendimiento y respondió: metele nomás", comentó esta semana un "sijosesista". El otro, el Alperovich al que todos temían y al que todos buscaban complacer "te hubiera llamado y te hubiera hecho muchas preguntas antes de decirte 'metele nomás'", explicó el mismo político, entre sorprendido y desilusionado.
La reforma de la reforma del Código Tributario que se aprobará mañana en la Legislatura es una muestra de que las riendas están laxas. Ni hablar del aumento dispuesto en los Ingresos Brutos que también sancionarán mañana los legisladores. Se está transmitiendo la sensación de un Gobierno dormido, que hizo un presupuesto a fin de año y que apenas terminan las vacaciones ya necesita fondos. ¿Y los dos meses de sueldos que están guardados, por las dudas? ¿Y el orden en la administración? El lunes de la semana pasada, Pablo Clavarino, el hombre malo vestido de recaudador, se puso de rodillas ante los legisladores pidiéndoles ayuda para que durante la semana trataran de convencer a la sociedad de la necesidad de este impuestazo. Ni Clavarino ni el ministro de Economía, Jorge Jiménez, se desvivieron por defender la suba. Ante la impopular medida, se hicieron los burros.
El viejo Alperovich los acostumbró a todos a que él era el que marcaba los discursos; era el vocero de las medidas y defendía a sus funcionarios pase lo que pase. Esta semana se sintió solo, porque nadie salió a acompañarlo en este ataque al bolsillo. Cuando los "sijosesistas" oyeron las quejas de su jefe mandaron a sembrar comunicados de cuanta entidad o gremio amigos se cruzaron. Ya era tarde.
Muñeca brava
Alperovich se había acostumbrado a que todo lo decidía él. Pero hubo una medida que lo sorprendió y le cambió el tablero: la designación de su esposa, Beatriz Rojkés, como presidenta subrogante del Senado. Ahora hay gente que viaja a Buenos Aires a hablar con "la señora"; y el gobernador se entera después de que ocurrieron los hechos. "Es cierto pero a ellos los puse yo", dicen que responde el gobernador cuando le preguntan -por ejemplo- qué hace el ministro Edmundo Jiménez merodeando por el Senado de la Nación.
Si bien forma parte de su familia, la designación de la primera dama lo ha desconcertado. Algo parecido ocurre con la actividad que despliegan los dirigentes de La Cámpora. Si bien no desvelan al gobernador, ellos tienen línea directa con la Casa Rosada, algo que era exclusivo del mandatario, especialmente cuando vivía Néstor.
Beatriz de Alperovich sigue moviéndose con parsimonia, pero con paso firme a ser la heredera del poder. La mujer está cruzando un río torrentoso. Apenas lleva cuatro meses saltando por piedras puntiagudas y todavía le faltan cuatro años. En política no sirve de nada ganar los dos primeros rounds, hay que llegar entero al último. Rojkés de Alperovich va a tener que ser reelecta tres veces como número tres del país para que no se convierta en víctima de la labilidad del fuerte poder que ha alcanzado. Los "sijosesistas" siguen atentamente estos movimientos ya que deben afinar estrategias, según sea Betty, José o algún otro el sucesor.
El papelón del impuestazo o de la "re-re" del Código Tributario dejaron al descubierto que el súper ministro, Jorge Gassenbauer, está haciendo agua en el manejo político. Cuando se creó esta especie de jefatura de Gabinete, el objetivo era que Alperovich se liberara de algunas cuestiones menores y que la administración política corriera por cuenta de Gassenbauer. Hoy, el ministro coordinador ha quedado inundado de papeles y está tan ocupado en cambiar los focos en el teatro San Martín o de revisar minucias administrativas que la política y el encuentro con los ministros se han ido quedando sin oxigeno.
Alperovich mantuvo su gabinete indemne a costa de que los fusibles se quemen en su propio despacho. Los ministros y funcionarios están saboreando las ganancias y las mieles del poder, pero son espectadores de un camino que se bifurca y circulan con exagerada prudencia para las exigencias de las crisis que, dicen, se avecinan.
Sintonía gruesa
La pérdida de reflejos del Gobierno provincial desembarcará en un lunes de dientes apretados, tensiones y protestas. La emoción descargada en el recinto ayer, por el 24 de Marzo, trocará en una jornada incómoda. El tratamiento de los temas desnuda el desinterés por la calidad institucional de la provincia. En la Constitución que supo tutelar, el alperovichismo escribió los artículos 67° y 101°, en cuyos incisos dos dejan muy claro que los impuestos son atribuciones de la Cámara y que emitir disposiciones de carácter legislativo le está vedado al Ejecutivo. Tal vez haga falta recordar que no fueron los representantes del pueblo quienes impulsan el aumento impositivo. Ellos sólo van a dar fe de lo que Clavarino y Jiménez les instruyeron. Esta desesperada jugada para conseguir fondos desnuda imprevisión y falta de planes. Genera intranquilidad, porque la refinanciación de la deuda pudo haber traído una baja de impuestos. Asusta, porque puede ahuyentar inversores; y abre interrogantes sobre el gasto público. Hasta ayer era la inseguridad la que le daba dolores de cabeza al Gobierno provincial, ahora es el más sensible de los temas: el bolsillo.
La ruta del dinero
Cuando se habla de fondos, deudas y desórdenes la vista se desvía hacia la Universidad (UNT). Precisamente, es la ruta del dinero la que está siguiendo la Justicia Federal para entender qué está pasando con los millones que la minería deja en las arcas universitarias. Este martes el controlado rector, Juan Cerisola, pagará una deuda. No será económica, sino política: pondrá en el manejo de esos fondos a Fernando Valdez, el hombre que Luis Sacca eligió para que vaya a YMAD, aún cuando algunos "sisaccistas" no estaban totalmente de acuerdo. En el camino quedó Gerardo Rea, quien había adelantado sus ideas de ponerle cierto quicio a la relación con los explotadores de la mina así como propuestas para cambiar las reglas de juego que hasta ahora vinieron muy bien para hacer obras, pero también para conseguir otras cosas que nada tienen que ver con la gestión universitaria. Rea en sus planteos cometió el pecado de decir que había que pensar en el futuro y parece que hay demasiadas ansiedades sobre el presente.
El peor recuerdo
El viernes, cuando ya era un hecho que en la Argentina había menos desaparecidos al confirmarse que algunos restos óseos correspondían a tres tucumanos, un joven, en su colegio, cumplía con la tarea de reflexionar sobre aquel golpe de Estado que dejó sin libertad a los argentinos e implantó un poder sin límites. Este joven pidió que se enarbolen valores como la solidaridad, el escuchar al otro, la pluralidad, la aceptación de nuestras diferencias, la participación y el compromiso entre todos los estamentos de nuestra comunidad. Repitió "…nunca más al autoritarismo, al miedo y a la desinformación para luchar por lo que es justo". Que así sea.
José Alperovich, ¿está aburrido?, ¿acostumbrado?, ¿encantado?, ¿desconcertado? La respuesta la tiene él, aunque su entorno ha empezado a preguntarse qué le pasa.
Hay síntomas de cambio. Alperovich ya no es el jefe que todo lo sabía, que todo lo seguía, que a cada uno miraba fijo y le obligaba a contar lo bueno y lo malo. "Hace como 10 días le plantearon un emprendimiento y respondió: metele nomás", comentó esta semana un "sijosesista". El otro, el Alperovich al que todos temían y al que todos buscaban complacer "te hubiera llamado y te hubiera hecho muchas preguntas antes de decirte 'metele nomás'", explicó el mismo político, entre sorprendido y desilusionado.
La reforma de la reforma del Código Tributario que se aprobará mañana en la Legislatura es una muestra de que las riendas están laxas. Ni hablar del aumento dispuesto en los Ingresos Brutos que también sancionarán mañana los legisladores. Se está transmitiendo la sensación de un Gobierno dormido, que hizo un presupuesto a fin de año y que apenas terminan las vacaciones ya necesita fondos. ¿Y los dos meses de sueldos que están guardados, por las dudas? ¿Y el orden en la administración? El lunes de la semana pasada, Pablo Clavarino, el hombre malo vestido de recaudador, se puso de rodillas ante los legisladores pidiéndoles ayuda para que durante la semana trataran de convencer a la sociedad de la necesidad de este impuestazo. Ni Clavarino ni el ministro de Economía, Jorge Jiménez, se desvivieron por defender la suba. Ante la impopular medida, se hicieron los burros.
El viejo Alperovich los acostumbró a todos a que él era el que marcaba los discursos; era el vocero de las medidas y defendía a sus funcionarios pase lo que pase. Esta semana se sintió solo, porque nadie salió a acompañarlo en este ataque al bolsillo. Cuando los "sijosesistas" oyeron las quejas de su jefe mandaron a sembrar comunicados de cuanta entidad o gremio amigos se cruzaron. Ya era tarde.
Muñeca brava
Alperovich se había acostumbrado a que todo lo decidía él. Pero hubo una medida que lo sorprendió y le cambió el tablero: la designación de su esposa, Beatriz Rojkés, como presidenta subrogante del Senado. Ahora hay gente que viaja a Buenos Aires a hablar con "la señora"; y el gobernador se entera después de que ocurrieron los hechos. "Es cierto pero a ellos los puse yo", dicen que responde el gobernador cuando le preguntan -por ejemplo- qué hace el ministro Edmundo Jiménez merodeando por el Senado de la Nación.
Si bien forma parte de su familia, la designación de la primera dama lo ha desconcertado. Algo parecido ocurre con la actividad que despliegan los dirigentes de La Cámpora. Si bien no desvelan al gobernador, ellos tienen línea directa con la Casa Rosada, algo que era exclusivo del mandatario, especialmente cuando vivía Néstor.
Beatriz de Alperovich sigue moviéndose con parsimonia, pero con paso firme a ser la heredera del poder. La mujer está cruzando un río torrentoso. Apenas lleva cuatro meses saltando por piedras puntiagudas y todavía le faltan cuatro años. En política no sirve de nada ganar los dos primeros rounds, hay que llegar entero al último. Rojkés de Alperovich va a tener que ser reelecta tres veces como número tres del país para que no se convierta en víctima de la labilidad del fuerte poder que ha alcanzado. Los "sijosesistas" siguen atentamente estos movimientos ya que deben afinar estrategias, según sea Betty, José o algún otro el sucesor.
El papelón del impuestazo o de la "re-re" del Código Tributario dejaron al descubierto que el súper ministro, Jorge Gassenbauer, está haciendo agua en el manejo político. Cuando se creó esta especie de jefatura de Gabinete, el objetivo era que Alperovich se liberara de algunas cuestiones menores y que la administración política corriera por cuenta de Gassenbauer. Hoy, el ministro coordinador ha quedado inundado de papeles y está tan ocupado en cambiar los focos en el teatro San Martín o de revisar minucias administrativas que la política y el encuentro con los ministros se han ido quedando sin oxigeno.
Alperovich mantuvo su gabinete indemne a costa de que los fusibles se quemen en su propio despacho. Los ministros y funcionarios están saboreando las ganancias y las mieles del poder, pero son espectadores de un camino que se bifurca y circulan con exagerada prudencia para las exigencias de las crisis que, dicen, se avecinan.
Sintonía gruesa
La pérdida de reflejos del Gobierno provincial desembarcará en un lunes de dientes apretados, tensiones y protestas. La emoción descargada en el recinto ayer, por el 24 de Marzo, trocará en una jornada incómoda. El tratamiento de los temas desnuda el desinterés por la calidad institucional de la provincia. En la Constitución que supo tutelar, el alperovichismo escribió los artículos 67° y 101°, en cuyos incisos dos dejan muy claro que los impuestos son atribuciones de la Cámara y que emitir disposiciones de carácter legislativo le está vedado al Ejecutivo. Tal vez haga falta recordar que no fueron los representantes del pueblo quienes impulsan el aumento impositivo. Ellos sólo van a dar fe de lo que Clavarino y Jiménez les instruyeron. Esta desesperada jugada para conseguir fondos desnuda imprevisión y falta de planes. Genera intranquilidad, porque la refinanciación de la deuda pudo haber traído una baja de impuestos. Asusta, porque puede ahuyentar inversores; y abre interrogantes sobre el gasto público. Hasta ayer era la inseguridad la que le daba dolores de cabeza al Gobierno provincial, ahora es el más sensible de los temas: el bolsillo.
La ruta del dinero
Cuando se habla de fondos, deudas y desórdenes la vista se desvía hacia la Universidad (UNT). Precisamente, es la ruta del dinero la que está siguiendo la Justicia Federal para entender qué está pasando con los millones que la minería deja en las arcas universitarias. Este martes el controlado rector, Juan Cerisola, pagará una deuda. No será económica, sino política: pondrá en el manejo de esos fondos a Fernando Valdez, el hombre que Luis Sacca eligió para que vaya a YMAD, aún cuando algunos "sisaccistas" no estaban totalmente de acuerdo. En el camino quedó Gerardo Rea, quien había adelantado sus ideas de ponerle cierto quicio a la relación con los explotadores de la mina así como propuestas para cambiar las reglas de juego que hasta ahora vinieron muy bien para hacer obras, pero también para conseguir otras cosas que nada tienen que ver con la gestión universitaria. Rea en sus planteos cometió el pecado de decir que había que pensar en el futuro y parece que hay demasiadas ansiedades sobre el presente.
El peor recuerdo
El viernes, cuando ya era un hecho que en la Argentina había menos desaparecidos al confirmarse que algunos restos óseos correspondían a tres tucumanos, un joven, en su colegio, cumplía con la tarea de reflexionar sobre aquel golpe de Estado que dejó sin libertad a los argentinos e implantó un poder sin límites. Este joven pidió que se enarbolen valores como la solidaridad, el escuchar al otro, la pluralidad, la aceptación de nuestras diferencias, la participación y el compromiso entre todos los estamentos de nuestra comunidad. Repitió "…nunca más al autoritarismo, al miedo y a la desinformación para luchar por lo que es justo". Que así sea.
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