¿La temporada turística de Tucumán fue buena o mala? La pregunta no tiene una respuesta. Hay tantas como factores intervinientes; y revitaliza aquel dicho popular que sentencia que "cada uno habla de la feria, según como le va en ella".
La respuesta del presidente del Ente Tucumán Turismo, Bernardo Racedo Aragón, se convirtió en un silogismo en el que se concluye que la temporada fue buena, aunque los números no sean los mejores y aunque, lo que es peor, muchos empresarios del área hayan perdido plata.
El funcionario con cifras en mano y junto a representantes de la hotelería y de la gastronomía desarrolló su informe indicando que esta temporada Tafí del Valle había tenido unas buenas vacaciones, al alcanzar un 60% de ocupación, varios puntos más que el año pasado. San Pedro de Colalao, en tanto, no corrió la misma suerte, pero superó el 52% de su capacidad receptiva. A San Javier le fue muy bien y superó las expectativas, con su 51%. Por el contrario, para la siempre transpirada capital -que tuvo una ocupación del 34%-, enero y febrero fueron para el olvido.
Ninguno de los números son altos ni excelentes; especialmente cuando los expertos en turismo indican que un 70% es una gran temporada. Sin embargo, el propio titular del Ente evalúa que el año comenzó con una buena perfomance; y otros empresarios que manejan ollas, sartenes, parrilladas y camas sienten que sus bolsillos adelgazaron en el último trimestre y, por lo tanto, tienen ganas de desenvainar la espada y desafiar a duelo al tucumano que supo acunar el éxito turístico salteño. "Podemos tener dudas respecto de los números, pero no vamos a pelearnos porque estamos en el mismo barco", aclaran algunos operadores.
La frase y el silogismo que impide entender si tuvimos una temporada buena o mala son claves de lo que está pasando. Cuando se ponen a hilar más fino, Racedo Aragón explica que los visitantes existen. Influenciado por la desconfianza que se tiene a las estadísticas en el país, el funcionario acelera su verborragia para explicar. Precisa que se llegaron a contar 300.000 personas de vacaciones en enero y 200.000 en febrero, entre turistas, veraneantes y excursionistas. Los veraneantes y, especialmente, los excursionistas -que son los que más engrosaron aquella cuenta de medio millón de personas- son una categoría muy autóctona, que no pasea ni por Salta, ni por Jujuy, ni por Mendoza y menos por las playas, y que andan con los bolsillos tan flacos que no le dejan ni unas moneditas al turismo.
El razonamiento inicial además confunde y envalentona a algunos gremios que afirman que si todo anduvo bien es un buen momento para exigir mejores incrementos y la madeja queda definitivamente enredada. La respuesta a la pregunta inicial ha quedado abierta, sin embargo se puede inferir que los objetivos planteados por el gobierno y por los principales operadores no parecen los mismos; ni tampoco el camino elegido. La necesidad de trazar objetivos comunes y planes precisos desnuda que en la era de las comunicaciones las líneas tienen interferencias.
Guerras frías
Se viven tiempos de súperpoderes y, por lo tanto, los enfrentamientos no hacen olas; pero desatan tempestades. La guerra fría que protagonizaron Estados Unidos y la Unión Soviética sembró el planeta de armas nucleares durante casi medio siglo. El intendente de la capital, Domingo Amaya, y el gobernador, José Alperovich, se saludan, se elogian, se abrazan; pero se desconfían y se observan más como rivales que como amigos y socios de un mismo proyecto. El último misil se "sembró" cuando se le dio destino a los fondos que llegaron de las retenciones que se aplican a la soja. El municipio de capital cedió el dinero para que se pavimenten calles de la ciudad, pero el acuerdo preveía que la elección de esas arterias serían consensuadas entre el Poder Ejecutivo y el municipio. Alperovich se preocupó porque a esos dineros nacionales los administre el ex radical y ex bussista Miguel Brito, por medio de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo; y dejó al intendente y a los concejales para que aplaudan en los cortes de cinta. Pero estos no intervinieron en la decisión, cuando el programa preveía que los destinatarios sean los municipios. El mensaje fue clarito aunque cueste encontrarle lógica a la decisión de que el Poder Ejecutivo actúe como municipio.
Alperovich ya ha decidido que Amaya podrá obtener buenos resultados en las encuestas de imágenes y en los comicios, pero tiene números en rojo cuando se mide la confianza que le tiene el alperovichismo. De eso no se convence el intendente y confía que el tiempo cambiará las cosas. Mientras tanto, anda juntando moneditas para acicalar la plaza Belgrano, escenario de uno de los hechos más trascendentes del año ya que se cumple el Bicentenario de la Batalla de Tucumán. Hay quienes sugieren que podría mendigar fondos a La Cámpora, para concretar esas obras; y, de paso, incomodarlo al gobernador.
El intendente de Tafí del Valle Jorge Yapura Astorga recibió aplausos este fin de semana por su decisión de hacer cumplir la ley pase lo pase y se enoje quien se enoje, inclusive Alperovich. El radical tafinisto renegado dispuso que si se violaron las normas municipales para levantar un hotel con un piso más de lo permitido, la construcción deberá someterse a la piqueta. Ese tipo de actitudes fue, en algún momento, una bandera que le gustaba agitar al propio Amaya, para diferenciarse de los caprichos o de las demostraciones de fuerza de Alperovich. Pero en ese mar de indecisiones y guerra de gestos, el intendente capitalino quedó desdibujado por el tafinisto.
El manejo y avasallamientos que viene ejecutando el Gobierno provincial sobre las autonomías municipales terminan confundiendo a los inversores, que incurren en la violación de ordenanzas porque desde algún sector del poder central les "aconsejan" que no pasará nada si saltan esa barrera. En el imaginario de los ámbitos políticos sugieren que si Yapura Astorga logra mantener su tesitura no va a pasar buenos años de gestión. El federalismo sigue siendo sólo una declamación argentina.
Diez puntos
En la Casa de Gobierno las preocupaciones son otras. Edmundo Jiménez tendrá a partir de mañana una turbulenta semana. El ministro de Gobierno pulseará con los gremios estatales que exigen incrementos salariales de casi 10 puntos por arriba del porcentaje previsto por el mandatario provincial, que ofrece 20% ante el reclamo de un 30%. Los policías, que el año anterior le sacaron al PE mucha más plata de lo esperado con sus protestas, ya empezaron a deslizar incómodos rumores para la ya alterada tranquilidad social.
La Universidad Nacional de Tucumán vive tiempos parecidos. Los planes escolares se alteraron por la necesidad de una recomposición salarial y las internas del rectorado se pusieron al rojo vivo por la elección del representante universitario a YMAD. Fernando Valdez, Silvia Peyrachia -que alguna vez fueron socios y ahora tendrían padrinos diferentes para llegar al cargo- y Gerardo Rea esperan ansiosos la postulación. Obviamente durante la semana hubo operaciones y denuncias que se sacaron a la luz para evitar que llegue alguno. La semana tuvo algunos movimientos de piezas para ahijados del equipo radical integrado por el senador José Cano y por el legislador Ariel García; y otros hicieron gala de su nombre. En los pasillos del Rectorado tomó fuerza la versión de que el diputado Luis Sacca tendría intenciones de "saccar" al responsable de Extensión Universitaria, Mario Leal, porque siente que precisamente no hace honor a su apellido. El rector, Juan Cerisola, afronta tormentas que le exigen más firmeza en el timón.
La respuesta del presidente del Ente Tucumán Turismo, Bernardo Racedo Aragón, se convirtió en un silogismo en el que se concluye que la temporada fue buena, aunque los números no sean los mejores y aunque, lo que es peor, muchos empresarios del área hayan perdido plata.
El funcionario con cifras en mano y junto a representantes de la hotelería y de la gastronomía desarrolló su informe indicando que esta temporada Tafí del Valle había tenido unas buenas vacaciones, al alcanzar un 60% de ocupación, varios puntos más que el año pasado. San Pedro de Colalao, en tanto, no corrió la misma suerte, pero superó el 52% de su capacidad receptiva. A San Javier le fue muy bien y superó las expectativas, con su 51%. Por el contrario, para la siempre transpirada capital -que tuvo una ocupación del 34%-, enero y febrero fueron para el olvido.
Ninguno de los números son altos ni excelentes; especialmente cuando los expertos en turismo indican que un 70% es una gran temporada. Sin embargo, el propio titular del Ente evalúa que el año comenzó con una buena perfomance; y otros empresarios que manejan ollas, sartenes, parrilladas y camas sienten que sus bolsillos adelgazaron en el último trimestre y, por lo tanto, tienen ganas de desenvainar la espada y desafiar a duelo al tucumano que supo acunar el éxito turístico salteño. "Podemos tener dudas respecto de los números, pero no vamos a pelearnos porque estamos en el mismo barco", aclaran algunos operadores.
La frase y el silogismo que impide entender si tuvimos una temporada buena o mala son claves de lo que está pasando. Cuando se ponen a hilar más fino, Racedo Aragón explica que los visitantes existen. Influenciado por la desconfianza que se tiene a las estadísticas en el país, el funcionario acelera su verborragia para explicar. Precisa que se llegaron a contar 300.000 personas de vacaciones en enero y 200.000 en febrero, entre turistas, veraneantes y excursionistas. Los veraneantes y, especialmente, los excursionistas -que son los que más engrosaron aquella cuenta de medio millón de personas- son una categoría muy autóctona, que no pasea ni por Salta, ni por Jujuy, ni por Mendoza y menos por las playas, y que andan con los bolsillos tan flacos que no le dejan ni unas moneditas al turismo.
El razonamiento inicial además confunde y envalentona a algunos gremios que afirman que si todo anduvo bien es un buen momento para exigir mejores incrementos y la madeja queda definitivamente enredada. La respuesta a la pregunta inicial ha quedado abierta, sin embargo se puede inferir que los objetivos planteados por el gobierno y por los principales operadores no parecen los mismos; ni tampoco el camino elegido. La necesidad de trazar objetivos comunes y planes precisos desnuda que en la era de las comunicaciones las líneas tienen interferencias.
Guerras frías
Se viven tiempos de súperpoderes y, por lo tanto, los enfrentamientos no hacen olas; pero desatan tempestades. La guerra fría que protagonizaron Estados Unidos y la Unión Soviética sembró el planeta de armas nucleares durante casi medio siglo. El intendente de la capital, Domingo Amaya, y el gobernador, José Alperovich, se saludan, se elogian, se abrazan; pero se desconfían y se observan más como rivales que como amigos y socios de un mismo proyecto. El último misil se "sembró" cuando se le dio destino a los fondos que llegaron de las retenciones que se aplican a la soja. El municipio de capital cedió el dinero para que se pavimenten calles de la ciudad, pero el acuerdo preveía que la elección de esas arterias serían consensuadas entre el Poder Ejecutivo y el municipio. Alperovich se preocupó porque a esos dineros nacionales los administre el ex radical y ex bussista Miguel Brito, por medio de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo; y dejó al intendente y a los concejales para que aplaudan en los cortes de cinta. Pero estos no intervinieron en la decisión, cuando el programa preveía que los destinatarios sean los municipios. El mensaje fue clarito aunque cueste encontrarle lógica a la decisión de que el Poder Ejecutivo actúe como municipio.
Alperovich ya ha decidido que Amaya podrá obtener buenos resultados en las encuestas de imágenes y en los comicios, pero tiene números en rojo cuando se mide la confianza que le tiene el alperovichismo. De eso no se convence el intendente y confía que el tiempo cambiará las cosas. Mientras tanto, anda juntando moneditas para acicalar la plaza Belgrano, escenario de uno de los hechos más trascendentes del año ya que se cumple el Bicentenario de la Batalla de Tucumán. Hay quienes sugieren que podría mendigar fondos a La Cámpora, para concretar esas obras; y, de paso, incomodarlo al gobernador.
El intendente de Tafí del Valle Jorge Yapura Astorga recibió aplausos este fin de semana por su decisión de hacer cumplir la ley pase lo pase y se enoje quien se enoje, inclusive Alperovich. El radical tafinisto renegado dispuso que si se violaron las normas municipales para levantar un hotel con un piso más de lo permitido, la construcción deberá someterse a la piqueta. Ese tipo de actitudes fue, en algún momento, una bandera que le gustaba agitar al propio Amaya, para diferenciarse de los caprichos o de las demostraciones de fuerza de Alperovich. Pero en ese mar de indecisiones y guerra de gestos, el intendente capitalino quedó desdibujado por el tafinisto.
El manejo y avasallamientos que viene ejecutando el Gobierno provincial sobre las autonomías municipales terminan confundiendo a los inversores, que incurren en la violación de ordenanzas porque desde algún sector del poder central les "aconsejan" que no pasará nada si saltan esa barrera. En el imaginario de los ámbitos políticos sugieren que si Yapura Astorga logra mantener su tesitura no va a pasar buenos años de gestión. El federalismo sigue siendo sólo una declamación argentina.
Diez puntos
En la Casa de Gobierno las preocupaciones son otras. Edmundo Jiménez tendrá a partir de mañana una turbulenta semana. El ministro de Gobierno pulseará con los gremios estatales que exigen incrementos salariales de casi 10 puntos por arriba del porcentaje previsto por el mandatario provincial, que ofrece 20% ante el reclamo de un 30%. Los policías, que el año anterior le sacaron al PE mucha más plata de lo esperado con sus protestas, ya empezaron a deslizar incómodos rumores para la ya alterada tranquilidad social.
La Universidad Nacional de Tucumán vive tiempos parecidos. Los planes escolares se alteraron por la necesidad de una recomposición salarial y las internas del rectorado se pusieron al rojo vivo por la elección del representante universitario a YMAD. Fernando Valdez, Silvia Peyrachia -que alguna vez fueron socios y ahora tendrían padrinos diferentes para llegar al cargo- y Gerardo Rea esperan ansiosos la postulación. Obviamente durante la semana hubo operaciones y denuncias que se sacaron a la luz para evitar que llegue alguno. La semana tuvo algunos movimientos de piezas para ahijados del equipo radical integrado por el senador José Cano y por el legislador Ariel García; y otros hicieron gala de su nombre. En los pasillos del Rectorado tomó fuerza la versión de que el diputado Luis Sacca tendría intenciones de "saccar" al responsable de Extensión Universitaria, Mario Leal, porque siente que precisamente no hace honor a su apellido. El rector, Juan Cerisola, afronta tormentas que le exigen más firmeza en el timón.
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