Si todo depende del Estado, se falló

Por Lic. Gustavo F. Wallberg - Docente UNT-UNSTA - Investig. Fundac CEA

Por Redacción Política 22 Enero 2012
La situación de las comunas rurales tucumanas se entiende, en lo económico, considerando dos aspectos. Uno, que las comunas son una dependencia del Ejecutivo provincial. Los vecinos votan al mejor subordinado del gobernador, y no un gobernante local que les rinda cuentas a ellos. Por lo tanto, son pocos los incentivos para atender los intereses de la comunidad. Y si fallan los controles desde la Casa de Gobierno y desde la Legislatura, peor.

El otro aspecto es la actividad económica en general. Claramente, no hay condiciones para una economía dinámica y creciente. Porque situaciones como las de Gobernador Garmendia, con reclamos al Estado para que provea de medios de vida, no ocurrirían si existieran oportunidades de empleo privado.

Por supuesto, la tasa de desempleo descendió. Pero debido al gran empleo público, salarios reales más bajos que en 2001, y alto empleo en negro: precariedad laboral.

Sí, hay ejemplos importantes de inversión privada. Pero la mayoría con subsidios del Estado, que perdona impuestos y hasta paga parte de los salarios. Esta situación, además de la distorsión implicada, significa una verdadera injusticia para los empresarios que ya están en la provincia y que deben tributar cada vez más. Paralelamente, abre la puerta a los riegos que están involucrados en la selección de quiénes serán los que reciban la ayuda, y quiénes no.

Riqueza
En la raíz de los problemas está el avance creciente del Estado en la economía, que es insostenible. El Estado es necesario para el crecimiento, pero no es la fuente de la riqueza. Ésta se crea cuando hay satisfacción eficiente de las necesidades, lo que tiene como guía a los intercambios voluntarios, que se dan en el mercado, y por ello su motor es la actividad privada.

En cambio, las interacciones con el Estado son coactivas. Por eso su mejor función es generar condiciones para el desempeño privado, en lugar de intentar reemplazarlo. Cuando se excede de eso, la sociedad se empobrece.

El Estado no crea riqueza, sino que se la saca al sector privado. Y cuanto más le saque, menos se creará. La riqueza no es una "torta" de tamaño fijo, con el Estado de árbitro para repartirla. La torta se reparte según se crea. Y se crea por el esfuerzo de los individuos, que depende de las reglas de reparto. Por eso el exceso de Estado desincentiva la actividad.

Trabajo
La dinámica de creación de empleo requiere de impuestos moderados, buena calidad de capital humano, seguridad jurídica, y obras públicas eficientes. Y por nada de eso se destaca Tucumán. No hay discusión del Presupuesto, no hay evaluación de la rentabilidad social del gasto público, no hay transparencia, no hay una buena ley de coparticipación provincial, no hay régimen municipal real. ¿Cómo se pretende que no haya conflictos, o que la gente no crea que el empleo público es un derecho? ¿O que el nivel de vida propio sea una obligación del Estado?

Pero no es papel del Estado en general, ni de las comunas en particular, dar ingresos a la población, sino contribuir con las condiciones para que las personas se procuren ellas mismas sus ingresos en el mercado, o sea satisfaciendo las necesidades ajenas.

Si no se entiende eso, cuando las circunstancias generales son favorables todo se disimula, pero tarde o temprano los problemas se imponen. En las comunas, por sus tamaños y pobre desarrollo, se hacen ahora más evidentes. Pero no son casos aislados, sino los más evidentes. Que todo dependa del Estado es una muestra de fracaso, y una vía para profundizarlo.

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