La masacre de Trelew

La masacre de Trelew

Las preguntas de Paco Urondo buscan ahondar en la preparación, la toma de la cárcel y el operativo de huida; también en su fracaso y en la rendición en el aeropuerto, luego de que seis máximos referentes tomaran un avión y siguieran camino a Chile (y después a Cuba); finalmente, en la captura y fusilamiento de 19 militantes en la base de la Marina.

RENDICIÓN. Tras la fuga del penal de Rawson, 19 militantes de Montoneros, el ERP y las FAR son detenidos: 16 morirán fusilados. RENDICIÓN. Tras la fuga del penal de Rawson, 19 militantes de Montoneros, el ERP y las FAR son detenidos: 16 morirán fusilados.
04 Septiembre 2011
Por Fabio Ladetto
Para LA GACETA - Tucumán

"Estábamos soñando con irnos a la playa, estábamos soñando con unas vacacioncitas cortitas".
Cada vez que se encara una entrevista, uno de los objetivos no declarados por el periodista es encontrar esa frase distinta, que sorprenda, que ubique al protagonista de la nota en un escenario no transitado por otros entrevistadores.
La respuesta que rompe lo esperado es el ideal, pero no siempre se lo consigue. Muchas veces, el actor de la nota se devela, en una respuesta perdida en medio de un conjunto de palabras, en su humanidad más íntima, y deja a la luz sus deseos más inesperados. Lo que se aguarda, siguiendo el camino de la lógica más clásica, desaparece y se evidencia el costado no conocido.
El sueño de la primera línea fue confesado por María Antonia Berger. La idea la completaba con enorme simpleza Ricardo René Haidar: "a tomar sol". En silencio, Alberto Miguel Camps asentía. Del otro lado del grabador estaba Francisco Urondo, el responsable de las preguntas.
Ninguno de los cuatro viven. Forman parte del listado de los detenidos desaparecidos o muertos durante el proceso militar, la etapa más dolorosa de la historia reciente. Todos integraban estructuras armadas que confluyeron en Montoneros, y al momento de la nota, el 24 de mayo de 1973, compartían celdas en la cárcel de Villa Devoto, a la espera de su liberación por un indulto del Congreso, tras la asunción de Héctor Cámpora.
El sueño confesado lo tenían Berger, Haidar y Camps en el penal de Rawson, mientras preparaban la famosa fuga de 1972, la que terminó con la masacre de Trelew de la que sólo ellos tres sobrevivieron, gravemente heridos. El pasado lunes 22 se cumplieron 39 años del fusilamiento, fecha que pasó desapercibida para casi todos.
Las preguntas de Paco Urondo buscan ahondar en la preparación y toma de la cárcel y del operativo de huida; de su fracaso y de la rendición en el aeropuerto, luego de que seis máximos referentes tomaron un avión y siguieron camino a Chile (y después a Cuba); de la captura y fusilamiento en la base de la Marina de 19 militantes. Pero, sobre todo y especialmente, de los análisis políticos de esa época, de la interpretación ideológica de los hechos y de la ejecución de la única operación militar en la cual confluyeron cuadros de orientación peronista (FAR y Montoneros) y del ERP. La historia oficial es conocida, y para la posteridad queda ese enorme trabajo de investigación de Tomás Eloy Martínez, en La Pasión según Trelew, donde no se queda en el fusilamiento de los detenidos, sino que abunda magistralmente en la organización social que generó la presencia de presos políticos en la zona, uno de los hechos colaterales silenciados.
Ahora, el enorme aporte de Urondo en el pequeño La Patria Fusilada (edición de Libros del náufrago), que reproduce el texto publicado en 1973 en la revista Crisis, es poder escuchar a los protagonistas que no deseaban serlo de esta historia, los que ocuparon el lugar por la sangre que se vertió. "Si para algo sobrevivimos, es para transmitir todo eso que los otros, por haber muerto, no pueden", confiesa Haidar.
Hay, además, una entrevista sobre la entrevista, donde Urondo cuenta cómo hizo su nota.
Escuchar a los derrotados no sólo posibilita entenderlos, aún en sus errores, sino también encarnarlos. En este libro, todos tienen carne y hueso, y se escapan de los dogmas de la rigidez de los discursos para entrar en lo cotidiano de estos hombres y mujeres que, después de años de encierro, lo que soñaban era sentir el sol sobre la arena, lo que para muchos dogmáticos de escritorio sería un deseo pequeño burgués. Quizás era, simplemente, vivir.
© LA GACETA

Fabio Ladetto - Periodista de
LA GACETA, vicepresidente de FOPEA
(Foro de Periodismo Argentino).

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