El oráculo se rinde ante el elector volátil

Desde que empezó el año electoral, hubo por lo menos dos distritos (Buenos Aires y Santa Fe) en los que las urnas arrojaron resultados no previstos en los sondeos previos. Consultores defienden las herramientas de medición de opinión pública y cuestionan la prohibición de difundir los sondeos. La distancia entre lo que la gente dice y lo que la gente vota.

¿DICEN LO QUE REALMENTE PIENSAN? Los especialistas advierten que no hay una encuesta a prueba de encuestados que no contestan con la verdad. FOTOMONTAJE DE LA GACETA
¿DICEN LO QUE REALMENTE PIENSAN? Los especialistas advierten que no hay una encuesta a prueba de encuestados que no contestan con la verdad. FOTOMONTAJE DE LA GACETA
Por Nora Jabif 31 Julio 2011
Desde que la mayoría de las encuestas no pudieron anticipar los batacazos que dieron primero Mauricio Macri, en Buenos Aires, y después el cómico Miguel del Sel, en Santa Fe (un triunfo más que moral, porque su peso político de ahora en más ya es indiscutible) los "oráculos" de la opinión pública han quedado bajo sospecha. ¿Falló la herramienta? ¿La gente mintió? ¿Se les ha adjudicado a las encuestas un poder anticipatorio desmedido? (Sobre ese punto, ha dicho la socióloga Graciela Romer que las encuestas son "una foto" con la que se puede hacer un diagnóstico, pero no un pronóstico).

En diálogo con LA GACETA, consultores y expertos en opinión pública coinciden en defender ese instrumento de medición. Sin embargo, en algún caso señalan que la fe en estos oráculos de la modernidad es señal de crisis de la vida republicana. "El mundo está atravesando una profunda crisis, que incluye la vida política. Se pretende reemplazar los elementos constitutivos de la política moderna -la razón pública, la voluntad popular o democrática- por elementos nuevos, como los representados por la encuestas", observa el sociólogo y teólogo José Luis Cañote Ríos.

Desde la trinchera de los consultores, Julio Chit y Roxana Laks (Sociología y Mercado) defienden el carácter instrumental de la encuesta para medir el pulso de la opinión pública. Pero advierten: "la opinión pública es lo que la gente dice, no lo que la gente piensa". "La opinión pública- sostienen los consultores- se refiere generalmente a valores, actitudes, preferencias, problemas sociales, imágenes de instituciones y también temas políticos. Es la suma de las opiniones de los miembros de un colectivo determinado".

Lo que ellos callan
Sólo así se explica por qué a veces las urnas traen consigo batacazos que sorprenden. Pero el efecto no es nuevo: hace 30 años, una experta en comunicación alemana, Elisabeth Noelle Neumann, observó que que la mayor parte de las personas le temen naturalmente al aislamiento y a la sanción social; y que al manifestar sus opiniones personales, tratan de identificar la opinión de la mayoría para -recién entonces- sumarse al "consenso general". Consenso en el que, según Noelle Neumann, los medios de comunicación juegan un papel central (en el caso de Del Sel, el cierre de campaña del cómico Midachi fue prácticamente ¡en el living de Susana Giménez!). Al fenómeno antes descripto, la experta germana lo llamó en su momento "la espiral del silencio". Y lo bautizó de ese modo porque consideró que cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio las voces individuales contrarias al tema consensuado, con lo que se produce un proceso en espiral. Eso sí, lo que no se dice en las encuestas (a veces por vergüenza), se lo dice en las urnas.

De esa dificultad para lograr que la gente diga lo que piensa habla también la experta en marketingMariela Martin. "Los últimos sucesos en las contiendas electorales provinciales obligan a las empresas de investigación a chequear sus procedimientos y mecanismos de control y a efectuar preguntas de corte sociológico", reflexiona. Y pone el énfasis en la complejidad del votante actual. "En la actualidad, la decisión de voto de la población es una decisión emocional vinculada con los candidatos. Se observa una desideologización de la política y un fuerte desplazamiento de identidades en toda la sociedad. Antes era posible establecer segmentos, hoy es mucho más complejo, no se presentan estereotipos identitarios y para determinados segmentos el voto está relacionado con los servicios que el ciudadano pueda obtener votando. Es frecuente escuchar a un ciudadano medio comentar: "lo que queremos es que solucionen los problemas de tránsito y mejoren los hospitales". La mirada está en la inmediatez, en lo más próximo a las necesidades vitales cotidianas de la población. Se trata más bien de una lógica de mercado ante que una lógica política. Política servicio", sentencia la experta.

Pero el fracaso de las encuestas en Santa Fe no ha opacado el temor reverencial que les tiene el sistema. Sólo así puede explicarse, por caso, la prohibición de las encuestas de boca de urna en las elecciones porteñas de hoy; o la veda dispuesta por la Justicia electoral de Córdoba, donde se votará el domingo próximo. Por el artículo 219 del Código Electoral de la provincia mediterránea, queda prohibida la difusión de resultados de encuestas de opinión "desde los 10 días inmediatamente anteriores a las elecciones" y hasta tres horas después de cerrados los comicios. Sin embargo, según ha publicado el diario Infobae, los encuestadores se han rebelado, y ya anticipan que publicarán sus mediciones por Twitter, por otras redes sociales y por medios nacionales, a los que no los alcanza la normativa provincial. Son tiempos en los que la tecnología renueva su dimensión política.

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