Favoritos, como en el hipódromo

Por Redacción Política 31 Julio 2011
La precisión de los datos de las encuestas hace que, en un escenario de incertidumbres y ansiedades múltiples, los mismos sean utilizados erróneamente como elementos predictivos de los sucesos futuros pretendiendo crear escenarios favorables o desfavorables en la batalla por el posicionamiento. Se podría ilustrar, burdamente, la operatoria al momento de levantar apuestas ante una carrera en el hipódromo. Hay favoritos a seguir y es necesario aumentar el caudal de seguidores. La ventaja de la realidad política con la escena ilustrada es que el resultado del ganador depende de los seguidores. Los datos tomados de la opinión de la población se constituyen, en la mayoría de los casos, en la única retroalimentación que tienen los grupos políticos de su accionar. De allí el poder de las encuestas y la dependencia de ellas; y allí comienza a tallar la campaña comunicacional mediática. Al igual que cuando se investiga un producto de consumo, la encuesta nos indica la posición que tiene el producto: la empresa puede no hacer nada o hacer mucho para hacer crecer sus ventas. Las encuestas son herramientas de captura de datos en un determinado momento, insumos de trabajo para otras construcciones. Los actores juegan sus partidos en espacios multidimensionales.

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