16 Abril 2011 Seguir en 
MIAMI.- A los exiliados cubanos que participaron de la invasión en Bahía de los Cochinos aún les cuesta creer el fracaso de esa operación encubierta organizada por la CIA para derrocar a Fidel Castro.
"Nos dejamos llevar. Teníamos mucha confianza de que todo se haría bien", confiesa Julio González Rebull, un veterano de la "Brigada de Asalto 2056". "Y si alguien dudaba de algo, uno de nuestros compañeros siempre repetía: no te olvides que nosotros estamos con John Wayne. Y eso creímos", se lamenta el veterano.
Al igual que la mayoría de los combatientes, González Rebull no tenía experiencia militar. Estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana cuando la revolución comandada por Fidel Castro llegó al gobierno e intervino el diario "El Crisol", propiedad de su familia.
"Desde un principio nos dijeron que (el desembarco en Bahía de Cochinos) era un operativo secreto, nadie sabía nada", recordó el ex brigadista, que arribó a Miami en mayo de 1960 y meses después, en diciembre, se sumaba al plan para invadir la isla.
Cuando llegó a los campamentos de entrenamiento de la CIA en Guatemala, "ya había 400 hombres preparándose", comentó.
"Se fueron"
Aprobada por el presidente Dwight Eisenhower y asumida por su sucesor, John F. Kennedy, la operación de Bahía de los Cochinos se inició el 13 de abril de 1961, cuando zarparon de Nicaragua los buques con los expedicionarios.
"Los días previos hicimos vuelos desde Guatemala. Tiramos armas y propaganda pidiendo apoyo a la invasión en zonas de las montañas del Escambray y en la Sierra Maestra, donde decían que había algunos alzados contra Castro", recordó Gonzalez.
Los exiliados devenidos combatientes comenzaron a percibir que algo no iba bien cuando les dijeron que de los 16 aviones bombarderos B-26 que había dispuesto Estados Unidos para la operación, finalmente sólo se emplearían ocho, que luego serían derribados en su totalidad.
"Además, había una gran diferencia de tropas. Recuerdo que en esos días le manifesté a uno de los advisers, los instructores estadounidenses: ?con 1500 hombres no podemos hacer mucho?. Y me dijo: ?Tú no te preocupes que nosotros estaremos allí?", rememoró.
Sin embargo, los ex brigadistas recuerdan que aviones A-4 Skyhawk de la marina estadounidense pasaron por la Bahía. Operaban desde el portaviones USS Essex, apostado en la zona, pero nunca entraron en combate.
"Creímos que teníamos un aliado, pero llegado el momento quedamos solos", dice Félix Rodríguez, otro ex brigadista que se encargó de reclutar cubanos en Miami para la CIA, y luego se infiltró en La Habana para preparar el terreno de la invasión, con un plan que incluía intentar matar a Fidel Castro.
Rodríguez recuerda que, "cuando todavía había brigadistas en el mar, el portaviones estadounidense y un destructor se fueron sin dar ningún auxilio", a fin de no develar el involucramiento de Estados Unidos en el operativo.
"Nuestro grupo no participó en absoluto del plan, y eso fue un gran error", reniega Rodríguez. (AFP)
"Nos dejamos llevar. Teníamos mucha confianza de que todo se haría bien", confiesa Julio González Rebull, un veterano de la "Brigada de Asalto 2056". "Y si alguien dudaba de algo, uno de nuestros compañeros siempre repetía: no te olvides que nosotros estamos con John Wayne. Y eso creímos", se lamenta el veterano.
Al igual que la mayoría de los combatientes, González Rebull no tenía experiencia militar. Estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana cuando la revolución comandada por Fidel Castro llegó al gobierno e intervino el diario "El Crisol", propiedad de su familia.
"Desde un principio nos dijeron que (el desembarco en Bahía de Cochinos) era un operativo secreto, nadie sabía nada", recordó el ex brigadista, que arribó a Miami en mayo de 1960 y meses después, en diciembre, se sumaba al plan para invadir la isla.
Cuando llegó a los campamentos de entrenamiento de la CIA en Guatemala, "ya había 400 hombres preparándose", comentó.
"Se fueron"
Aprobada por el presidente Dwight Eisenhower y asumida por su sucesor, John F. Kennedy, la operación de Bahía de los Cochinos se inició el 13 de abril de 1961, cuando zarparon de Nicaragua los buques con los expedicionarios.
"Los días previos hicimos vuelos desde Guatemala. Tiramos armas y propaganda pidiendo apoyo a la invasión en zonas de las montañas del Escambray y en la Sierra Maestra, donde decían que había algunos alzados contra Castro", recordó Gonzalez.
Los exiliados devenidos combatientes comenzaron a percibir que algo no iba bien cuando les dijeron que de los 16 aviones bombarderos B-26 que había dispuesto Estados Unidos para la operación, finalmente sólo se emplearían ocho, que luego serían derribados en su totalidad.
"Además, había una gran diferencia de tropas. Recuerdo que en esos días le manifesté a uno de los advisers, los instructores estadounidenses: ?con 1500 hombres no podemos hacer mucho?. Y me dijo: ?Tú no te preocupes que nosotros estaremos allí?", rememoró.
Sin embargo, los ex brigadistas recuerdan que aviones A-4 Skyhawk de la marina estadounidense pasaron por la Bahía. Operaban desde el portaviones USS Essex, apostado en la zona, pero nunca entraron en combate.
"Creímos que teníamos un aliado, pero llegado el momento quedamos solos", dice Félix Rodríguez, otro ex brigadista que se encargó de reclutar cubanos en Miami para la CIA, y luego se infiltró en La Habana para preparar el terreno de la invasión, con un plan que incluía intentar matar a Fidel Castro.
Rodríguez recuerda que, "cuando todavía había brigadistas en el mar, el portaviones estadounidense y un destructor se fueron sin dar ningún auxilio", a fin de no develar el involucramiento de Estados Unidos en el operativo.
"Nuestro grupo no participó en absoluto del plan, y eso fue un gran error", reniega Rodríguez. (AFP)







