16 Abril 2011 Seguir en 
WASHINGTON.- Pese a que las relaciones entre EEUU y Cuba son menos tensas que en otros períodos, el 50 aniversario de la fallida invasión a Bahía de Cochinos pondrá de relieve mañana cuán difícil es para ambos países enterrar el hacha de la guerra.
Cuando asumió, el presidente estadounidense Barack Obama generó expectativas de que las relaciones con Cuba mejorarían. Pero se ha avanzado muy poco y este aniversario amplifica décadas de desconfianza mutua. A lo que se suma que durante el mes pasado Cuba sentenció al contratista estadounidense Alan Gross a 15 años de prisión por distribuir computadoras y celulares en forma encubierta en la isla, el único país de América con régimen de partido único.
Según Christopher Sabatini, director de Política de la Americas Society, recomponer los lazos con Cuba se dará lentamente, "pero ambos están comprometidos en un baile en el que ninguno está bailando realmente".
Sabatini dice que los gobiernos estadounidenses tienden a "quedar como rehenes" cada vez que los Castro toman medidas como las del "caso Alan Gross". Y se desata una dura reacción de Washington, alimentada por la comunidad cubano-estadounidense.
"Los Castro no quieren una mayor apertura. Las opciones sólo implican un desafío a su gobierno totalitario", añade.
El Gobierno de Obama quiere que Cuba adopte una amplia reforma política antes de levantar el embargo económico que aplica desde hace décadas y restablecer de lleno las relaciones.
Cuba, no obstante, no ha permitido una apertura política y sólo ha lanzado cambios económicos mínimos, pese a su profunda crisis. La mayoría de los cubanos ganan 20 dólares mensuales.
Estados Unidos, por su parte, ha dado algunos pasos mínimos. Obama alivió los obstáculos para los viajes de cubano-estadounidenses para visitar a sus familias en la isla, así como las restricciones al envío de remesas.
Michael Shifter, presidente del foro Inter-American Dialogue, también opina que el cambio será lento. "Con los republicanos fortalecidos en el Congreso -agregó-, aún es menos probable de que haya intentos por levantar el embargo", pronosticó. (AFP)
Cuando asumió, el presidente estadounidense Barack Obama generó expectativas de que las relaciones con Cuba mejorarían. Pero se ha avanzado muy poco y este aniversario amplifica décadas de desconfianza mutua. A lo que se suma que durante el mes pasado Cuba sentenció al contratista estadounidense Alan Gross a 15 años de prisión por distribuir computadoras y celulares en forma encubierta en la isla, el único país de América con régimen de partido único.
Según Christopher Sabatini, director de Política de la Americas Society, recomponer los lazos con Cuba se dará lentamente, "pero ambos están comprometidos en un baile en el que ninguno está bailando realmente".
Sabatini dice que los gobiernos estadounidenses tienden a "quedar como rehenes" cada vez que los Castro toman medidas como las del "caso Alan Gross". Y se desata una dura reacción de Washington, alimentada por la comunidad cubano-estadounidense.
"Los Castro no quieren una mayor apertura. Las opciones sólo implican un desafío a su gobierno totalitario", añade.
El Gobierno de Obama quiere que Cuba adopte una amplia reforma política antes de levantar el embargo económico que aplica desde hace décadas y restablecer de lleno las relaciones.
Cuba, no obstante, no ha permitido una apertura política y sólo ha lanzado cambios económicos mínimos, pese a su profunda crisis. La mayoría de los cubanos ganan 20 dólares mensuales.
Estados Unidos, por su parte, ha dado algunos pasos mínimos. Obama alivió los obstáculos para los viajes de cubano-estadounidenses para visitar a sus familias en la isla, así como las restricciones al envío de remesas.
Michael Shifter, presidente del foro Inter-American Dialogue, también opina que el cambio será lento. "Con los republicanos fortalecidos en el Congreso -agregó-, aún es menos probable de que haya intentos por levantar el embargo", pronosticó. (AFP)







