02 Septiembre 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- "Prácticamente, es imposible no enfermarse si no se está vacunado". Las palabras del ministro de Salud, Pablo Yedlin, encendieron la alarma. La reaparición del sarampión, tras 10 años de que no se detectaran casos en el país, inquieta a la población y a las autoridades sanitarias, por lo que el Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña masiva de vacunación. Aquí, una guía completa con todo lo que debe saberse de la enfermedad:
¿Qué es el sarampión?
Una infección respiratoria muy contagiosa provocada por un virus. Se hace visible con una erupción cutánea que afecta a todo el cuerpo y con síntomas como fiebre, tos y secreción nasal.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los primeros signos son tos seca, secreción nasal, ojos rojos y fiebre. También aparecen en el interior de la boca las denominadas manchas de Koplik, de color rojo con la parte central blanca o azul. Más tarde, brota la erupción: comienza por la frente y se extiende hacia abajo por la cara, el cuello y el resto del cuerpo, incluyendo las extremidades.
¿Cómo se contagia?
El virus se esparce cuando alguien con sarampión tose o estornuda y disemina así las gotitas con virus en el aire. El paciente comienza a contagiar dos días de sentir los síntomos y cuatro días después de que aparece la erupción.
¿Cómo se trata?
El virus debe seguir su curso; no hay tratamiento específico. Es fundamental el diagnóstico rápido, el reposo y una abundante hidratación. Si el enfermo es un niño, hay que tener más cuidado: según el caso, el sarampión puede derivar en otitis, diarrea, pulmonía o encefalitis.
¿Cómo se previene?
La medida fundamental es la vacuna. Los lactantes están protegidos hasta los seis meses por la inmunidad que les transmite la leche materna. También lo están los niños que recibieron la vacuna triple viríca (protege contra el sarampión, paperas y rubeola) o la vacuna MMRV (protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola, la varicela). Estas se administran entre los 12 y los 15 meses de edad y, una vez más, entre los cuatro y los seis años.
La vacuna no debería suministrarse a embarazadas, niños con tuberculosis activa sin tratamiento, leucemia u otro tipo de cáncer, ni a personas con el sistema inmune deprimido. Tampoco a niños con antecedentes de graves reacciones alérgicas a la gelatina o al antibiótico neomicina.
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