14 Marzo 2010 Seguir en 
MADRID (Especial).- La crisis económica ocupa en los diarios españoles páginas enteras cada día y es el tema de conversación en boga en los desayunos televisivos. El descontento con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero crece debido a que el presidente viene minimizando desde hace dos años el impacto de la debacle financiera mundial y la recuperación aún no llega. El caso es similar al de la recesión que sufrió la Argentina durante el gobierno de la Alianza, que se prolongaba más de la cuenta mientras los funcionarios de Fernando de la Rúa estimaban una pronta reactivación, y todo terminó en el estampida de depósitos y en la hecatombe socioeconómica de fines de 2001.
El gobierno socialista de Zapatero presentó un cuestionado plan para revertir esta coyuntura, con subas de impuestos, y sigue empeñado en calmar los malos ánimos y en augurar una recuperación pronta, pero la opinión pública, la oposición y los estudios económicos señalan una tendencia inversa. Por ejemplo, el servicio de estudios del BBVA prevé que en el primer trimestre de este año repuntará la destrucción de empleo pese a una mejora minúscula que experimentará la economía española: el PBI crecerá un 0,1% en la tasa intertrimestral, y así abandonará los números rojos y saldrá oficialmente de la recesión. Sin embargo, el mercado laboral continuará débil, sin una consolidación de la tendencia de mejora, según los expertos del BBVA. En este contexto, la recesión y la ausencia de oportunidades de trabajo que ofrece hoy la economía española desaniman al inmigrante a elegir España como país de destino. Los datos del Ministerio del Interior español revelan que en 2009 la población extranjera sumó 330.000 nuevos individuos, hasta alcanzar los 5,6 millones. El contingente habría crecido así un 7% el año pasado, el menor incremento desde 1992. Y las llegadas de ’los sin papeles’ descendieron un 46% en 2009 respecto del año anterior.
Siguen viniendo, pero mucho menos es el diagnóstico de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. Según el informe, reproducido por el matutino Expansión, en 2010 llegarán a España 285.000 nuevos inmigrantes; en 2011, 203.000; en 2012, 128.000; en 2013, 61.000 y en 2014 la recepción quedará casi en nada, con sólo 3.000 nuevos extranjeros. Los investigadores, Mario Alloza, Brindusa Anghel y Pablo Vázquez, explicaron que el factor que está incidiendo en esos resultados es el pésimo panorama que los organismos perfilan para la economía española.
El gobierno socialista de Zapatero presentó un cuestionado plan para revertir esta coyuntura, con subas de impuestos, y sigue empeñado en calmar los malos ánimos y en augurar una recuperación pronta, pero la opinión pública, la oposición y los estudios económicos señalan una tendencia inversa. Por ejemplo, el servicio de estudios del BBVA prevé que en el primer trimestre de este año repuntará la destrucción de empleo pese a una mejora minúscula que experimentará la economía española: el PBI crecerá un 0,1% en la tasa intertrimestral, y así abandonará los números rojos y saldrá oficialmente de la recesión. Sin embargo, el mercado laboral continuará débil, sin una consolidación de la tendencia de mejora, según los expertos del BBVA. En este contexto, la recesión y la ausencia de oportunidades de trabajo que ofrece hoy la economía española desaniman al inmigrante a elegir España como país de destino. Los datos del Ministerio del Interior español revelan que en 2009 la población extranjera sumó 330.000 nuevos individuos, hasta alcanzar los 5,6 millones. El contingente habría crecido así un 7% el año pasado, el menor incremento desde 1992. Y las llegadas de ’los sin papeles’ descendieron un 46% en 2009 respecto del año anterior.
Siguen viniendo, pero mucho menos es el diagnóstico de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. Según el informe, reproducido por el matutino Expansión, en 2010 llegarán a España 285.000 nuevos inmigrantes; en 2011, 203.000; en 2012, 128.000; en 2013, 61.000 y en 2014 la recepción quedará casi en nada, con sólo 3.000 nuevos extranjeros. Los investigadores, Mario Alloza, Brindusa Anghel y Pablo Vázquez, explicaron que el factor que está incidiendo en esos resultados es el pésimo panorama que los organismos perfilan para la economía española.
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