PUERTO PRINCIPE.- Los desesperados haitianos convirtieron ayer las calles y los parques cubiertos de escombros en hospitales improvisados y campamentos de refugiados ante la ausencia de ayuda tras el sismo del martes.
El país caribeño de nueve millones de habitantes tiene una turbulenta historia de conflictos, dictaduras, descontento social, instituciones frágiles y catástrofes naturales devastadoras.
Ayer, muchos deambulaban sin rumbo por las calles repletas de cadáveres, o removían los escombros de los edificios con sus manos desnudas y sus caras tapadas por el nauseabundo olor, esperando hallar a sus seres queridos con vida. El intenso calor, la falta de agua y la proliferación de moscas convirtieron al país en un peligroso foco de enfermedades. (Reuters)










