El estrés parece no tener cabida en las playas argentinas. Los tucumanos que eligieron veranear en Pinamar lo tienen muy claro: renovar el espíritu y disfrutar del tiempo libre es el lema que enarbolan todos los días.
"Nos levantamos a las 13 y comemos fideos. Acá hay música copada y lindas chicas. Vamos al boliche KU siempre que podemos. La entrada anticipada cuesta $35 y en la puerta vale $70", apuntó Bruno Díaz, de 22 años.
El joven tucumano viajó con su amigo, Patricio Cossio. Ambos coinciden en que los controles en esa ciudad son demasiado estrictos para su gusto. "Sólo se vende alcohol hasta las 21; después es imposible que te vendan algo", afirmó Cossio, que se mostró sorprendido por la cantidad de tucumanos que encontró allá. "La primera quincena hay mucha gente del interior. Me siento a gusto después de todo", añadió. "Tenés los médanos en donde se pueden alquilar cuatriciclos, motos, y lo que más nos gusta es hacer cabalgatas. Pinamar tiene atracciones para toda la familia. Hay heladerías, cines, teatros, recitales programados, muchos espectáculos públicos, videojuegos y pubs", contó Tomás Vera.
Día muy caluroso
El servicio meteorológico pronostica para hoy un día muy caluroso en las arenas de Pinamar, con una máxima de 33 grados. "Te tomás un bondi por $2,50 y te recorrés toda la costa. Volvemos cuando oscurece. A las 20 el agua no es muy fría pero el lugar es muy ventoso; con una campera estás bien y ves el hermoso atardecer", agregó.
Angela Vázquez también vive a pleno el verano en Pinamar. "La gente vive andando a caballo. Este año se pusieron las pilas con la seguridad. La gente te trata con mucho respeto, por ejemplo pasa algo que no vemos seguido en Tucumán y es que los autos paran para que cruce el peatón", dijo la joven tucumana. "No es un lugar caro. Cuando la gente se va de los balnearios quedan sólo las hamacas paraguayas; podés tirarte y ver el mar -destacó-. A esa hora la playa se llena de almejas y caracoles gigantes que se entierran en la arena".










