"Lo más divertido fue cuando volcó la balsa"

Un grupo de turistas que practicó rafting en el río Loro quedó fascinado con los paisajes y con las actividades que se viven en la travesía

VINIERON DESDE OTRAS PROVINCIAS. Turistas de San Juan y Buenos Aires disfrutaron de un paseo por el caudaloso Rìo Loro. Cayeron al agua y se empararon de pies a cabeza, pero tomaron la broma con alegría. LA GACETA / FRANCO VERA
VINIERON DESDE OTRAS PROVINCIAS. Turistas de San Juan y Buenos Aires disfrutaron de un paseo por el caudaloso Rìo Loro. Cayeron al agua y se empararon de pies a cabeza, pero tomaron la broma con alegría. LA GACETA / FRANCO VERA
11 Enero 2010

Los cinco aventureros están sentados sobre el bote que pronto será propulsado por la corriente del río. Con cascos y salvavidas puestos, remos en mano y una sonrisa que no disimula el nerviosismo propio de los principiantes, decidieron practicar rafting en las aguas del río Loro, en El Cadillal. "Nunca lo hice. Recién nos enseñaron las técnicas para remar y las precauciones", contó Viviana.
Ella, su hermana Mariana y sus respectivas parejas hicieron el descenso por las aguas del río, una práctica que se realiza a diario en la villa turística. "Me encantó sentir el canto de los pájaros y los sonidos de la naturaleza que pueden apreciarse en las márgenes del río durante el viaje", añadió.
El único requisito es saber nadar y estar bajo la supervisión de un jefe general que coordina los esfuerzos de todos los integrantes. "Me pareció una linda experiencia, hay mucha interacción con el guía, porque ellos conocen el lugar y te saben llevar. Ya había hecho rafting en San Juan. Lo más divertido fue cuando volcó la balsa. Nos habían engañado sobre a qué lado girar y cuando menos nos dimos cuenta caímos todos al agua", relató Emiliano Lepez (22 años), oriundo de San Juan.
"La corriente está más fuerte que ayer", se preocupa Edgar Menéndez quien asiste a los viajeros desde un kayak.
"Vine a Tucumán porque quería conocer el norte. Me gustan los deportes extremos. Los paisajes son preciosos; algo muy distinto a la playa es vivir en las montañas. El hecho de caer al agua y de no saber donde estás, esa incertidumbre cuando sentís que rozás alguna piedra y de sentirte perdido fue lo que mas me gustó; sin dudas volvería a hacerlo", afirmó Santiago Ferro, de Capital Federal, traductor de inglés.
Un lindo chapuzón
Extremo Norte es la empresa que hace dos años brinda este servicio en Tucumán y a su vez arma paquetes de viajes que incluye actividades como mountain bike, rappel, rafting y excursiones. Jennifer Jansen (31 años) es la dueña de la empresa y aclara: "tenemos viajeros desde los 3 hasta los 70 años y la verdad es que la pasan muy bien al aire libre. Una vez vino un señor de 60 años de Buenos Aires, vestido con boina y bombacha de gaucho y no sabíamos si le iba a gustar que la lancha vuelque; al final quedó fascinado con el chapuzón". "El río Loro es lo más básico que hay. Las medidas de seguridad incluyen viajar con un instructor cada cuatro pasajeros, llevar chalecos salvavidas, cascos, soga de seguridad y rescate, y la ’valija seca’ donde se puede llevar el botiquín y el celular. Algunos tramos son más rápidos dependiendo del nivel de agua. En caso de volcar la balsa, es bastante tranquilo", agregó Menéndez.
En cuanto a los peligros del río aclara: "respecto a los remolinos, estamos bajando constantemente el Río Loro y nunca vimos uno. Sé que hay una zona de cuevas y si no tenés conocimiento, la corriente se hace peligrosa y el caudal te puede meter en una de ellas haciendo correr peligro la vida del viajante. Pero con el chaleco salvavidas puesto nunca te podés hundir mas de 50 centímetros. Los peligros que se corren son los de estar expuestos a las piedras". Recuerda una experiencia muy particular: "un día vino una señora de 45 años que quería hacer rafting con tacos. Pensó que no se iba a mojar, pero terminó empapada. Le gustó tanto que volvió después con su familia".

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