27 Noviembre 2009 Seguir en 

"Para controlar las enfermedades de fin de ciclo y la roya se recomiendan aplicaciones foliares de fungicidas durante los estadios reproductivos. Estos tratamientos pueden producir incrementos en los rendimientos cuando se presentan condiciones de tiempo cálido y húmedo que favorecen el desarrollo de la mayoría de las enfermedades citadas anteriormente", dijo durante las jornadas el doctor Leonardo Daniel Ploper, director técnico e investigador principal de la Sección Fitopatología de la Eeaoc.
"Desde hace más de 10 años la Eeaoc viene evaluando a campo en el NOA diferentes aspectos del control químico, incluyendo ingredientes activos, momento de aplicación, numero de aplicaciones y tecnología de pulverización. Los resultados han mostrado que los fungicidas constituyen hasta el presente una alternativa válida para el manejo de estas patologías, y que se dispone al respecto de productos muy eficientes. Sin embargo, nuevos fungicidas se incorporan permanentemente al mercado, los cuales necesitan ser evaluados bajo diferentes condiciones ambientales y de cultivo", añadió.
Ploper advirtió que en la campaña agrícola 2008/09, se presentaron valores bajos de incidencia y severidad de enfermedades en el cultivo de soja, incluyendo la roya y el complejo de fin de ciclo. "Esto estuvo asociado con condiciones ambientales poco favorables para el desarrollo de estas patologías. Esta menor presión de enfermedades determinó que la respuesta a los fungicidas no haya seguido la tendencia de años anteriores, en las que incluso una sola aplicación de estos productos se traducía en menores niveles de enfermedades foliares acompañado de incrementos significativos de rendimiento. Para corroborar la influencia del ambiente, se efectuó un análisis comparativo de los resultados de ensayos de fungicidas realizados en dos localidades en dos campañas agrícolas, 2007/08 y 2008/09", dijo.
En Puesto del Medio (departamento Burruyacu, Tucumán), en la campaña 2007/08 se detectaron valores de severidad de roya de 38,5% en el testigo no tratado. Todos los tratamientos que incluyeron fungicida mostraron incrementos estadísticamente significativos de rendimientos en con valores promedio de aumento de hasta 375 kg/ha (11,2%). "En el caso de la campaña 2008/09, donde la enfermedad tuvo escaso a nulo desarrollo, los incrementos de rendimientos de los tratamientos con respecto al testigo fueron menores y no resultaron estadísticamente significativos (hasta 88 kg/ha, equivalente a 2,4%). En General Mosconi, en el ciclo 2007/08 el tratamiento con fungicida resultó en un incremento estadísticamente significativo de rendimiento de 416 kg/ha (equivalente a 15,7%), con respecto al testigo no tratado, el cual presentó niveles finales de severidad de roya de 95%. En cambio, en la campaña 2008/09, en la que la severidad final en el testigo no tratado fue de 16,3%, no se alcanzaron a registrar diferencias significativas entre los tratamientos tanto para severidad de roya como para el rendimiento del cultivo", añadió el investigador.
Por último, aseveró que a pesar de la baja presión de enfermedades de soja registradas en la última campaña, es importante que productores y técnicos se mantengan en alerta ya que tanto la roya como el resto de las patologías foliares de este cultivo seguirán siendo factores a considerar en las próximas campañas.
"Desde hace más de 10 años la Eeaoc viene evaluando a campo en el NOA diferentes aspectos del control químico, incluyendo ingredientes activos, momento de aplicación, numero de aplicaciones y tecnología de pulverización. Los resultados han mostrado que los fungicidas constituyen hasta el presente una alternativa válida para el manejo de estas patologías, y que se dispone al respecto de productos muy eficientes. Sin embargo, nuevos fungicidas se incorporan permanentemente al mercado, los cuales necesitan ser evaluados bajo diferentes condiciones ambientales y de cultivo", añadió.
Ploper advirtió que en la campaña agrícola 2008/09, se presentaron valores bajos de incidencia y severidad de enfermedades en el cultivo de soja, incluyendo la roya y el complejo de fin de ciclo. "Esto estuvo asociado con condiciones ambientales poco favorables para el desarrollo de estas patologías. Esta menor presión de enfermedades determinó que la respuesta a los fungicidas no haya seguido la tendencia de años anteriores, en las que incluso una sola aplicación de estos productos se traducía en menores niveles de enfermedades foliares acompañado de incrementos significativos de rendimiento. Para corroborar la influencia del ambiente, se efectuó un análisis comparativo de los resultados de ensayos de fungicidas realizados en dos localidades en dos campañas agrícolas, 2007/08 y 2008/09", dijo.
En Puesto del Medio (departamento Burruyacu, Tucumán), en la campaña 2007/08 se detectaron valores de severidad de roya de 38,5% en el testigo no tratado. Todos los tratamientos que incluyeron fungicida mostraron incrementos estadísticamente significativos de rendimientos en con valores promedio de aumento de hasta 375 kg/ha (11,2%). "En el caso de la campaña 2008/09, donde la enfermedad tuvo escaso a nulo desarrollo, los incrementos de rendimientos de los tratamientos con respecto al testigo fueron menores y no resultaron estadísticamente significativos (hasta 88 kg/ha, equivalente a 2,4%). En General Mosconi, en el ciclo 2007/08 el tratamiento con fungicida resultó en un incremento estadísticamente significativo de rendimiento de 416 kg/ha (equivalente a 15,7%), con respecto al testigo no tratado, el cual presentó niveles finales de severidad de roya de 95%. En cambio, en la campaña 2008/09, en la que la severidad final en el testigo no tratado fue de 16,3%, no se alcanzaron a registrar diferencias significativas entre los tratamientos tanto para severidad de roya como para el rendimiento del cultivo", añadió el investigador.
Por último, aseveró que a pesar de la baja presión de enfermedades de soja registradas en la última campaña, es importante que productores y técnicos se mantengan en alerta ya que tanto la roya como el resto de las patologías foliares de este cultivo seguirán siendo factores a considerar en las próximas campañas.







