23 Agosto 2009 Seguir en 
Oscar Imhoff trabaja desde hace mucho en los escenarios europeos; actualmente está radicado en Passau, una ciudad alemana en la zona de Bavaria, donde integra desde hace siete años el elenco estable de solistas del teatro. En esta temporada participa en la ópera "Die tote Stadt", de Krongold; en el musical "El hombre de la Mancha" y canta el Pollione en "Norma", de Bellini. También ensaya la última producción de la temporada, el "Otello" de Verdi, donde interpreta el rol protagónico.
Su privilegiada voz le ha permitido cantar folclore y rock.
Planteado el tema, el tenor señala: "por lo general, los papeles juveniles o heroicos caen en manos de los tenores y sopranos. Casi siempre son ellos quienes encarnan la pareja romántica y gozan del afecto y 'complicidad' del público". Aparentemente, las voces agudas producen un efecto magnético en la audiencia, y creo que eso llevó a los autores a escribirles la mayoría de las más hermosas páginas en el mundo de la lírica. Por tratarse de roles plenos de romanticismo y pasiones (lo que en muchos casos los llevan a tremendos equívocos, aclara), estos caen en manos de las voces más agudas de los personajes más inexpertos en el "arte de vivir", o sea, los jóvenes", explica Imhoff.
Los "veteranos"
"Mezzosopranos, contraltos, barítonos y bajos deben lidiar con personajes entrados en edad. Son conspiradores, burlados, brujos, brujas, frailes o madres superioras y un sinfín de roles que apuntalan la trama, para que el tenor y la soprano sean los héroes o mártires", describe. Y agrega: "también en el aspecto musical, en los momentos en que se canta en grupo, las voces de la soprano y del tenor llevan la melodía, mientras las demás se debaten en las armonías y contrapuntos".
Para Ramón Poliche en cada ópera existen tres, cuatro o cinco roles centrales y los demás son coprimarios o secundarios; estos roles centrales o primarios se reparten entre las cuerdas de tenor, soprano, barítono, mezzosoprano y bajo. "Generalmente, en las óperas los roles más jóvenes y románticos son para los tenores y las sopranos, quienes poseen por su naturaleza voces que suenan más juveniles", explicó.
Posteriormente, menciona a las óperas "Lelisir damore" o "Lucia de Lammermoor", "La Traviata", "Il Trovatore", "Rigoletto", "Romeo y Julieta", "Tosca" y "Madame Butterfly". "Se ve en estos casos que las parejas de enamorados son tenor-soprano; y siempre el barítono y el bajo están designados para ser, o bien el militar autoritario, esposo engañado y despechado, asesino, jorobado bufón, jefe de policía, rey no correspondido amorosamente, un padre especulador y despiadado, etcétera".
Excepciones
Obviamente hay excepciones. Y existen también obras como "I Pagliacci", recuerda Poliche, contando que en esta pieza, el tenor es el marido engañado y despechado que mata a su mujer, que tiene un romance con el barítono; o bien "Simon Boccanegra", donde el barítono es un rol realmente noble en calidad humana, e incluso en "Boheme". donde los barítonos y el bajo dan muestras de verdadera amistad y sentimientos nobles.
"Quizá la lógica de esta distribución de roles se debe a las características particulares que tienen las voces en relación con el registro vocal; esto se debe a que las voces agudas suenan más juveniles que las graves en general y se presta para que se narren historias amorosas de jóvenes amantes e idealistas (aunque muchas veces cargados de valor, heroísmo y arrojo) siempre obstaculizadas por otros personajes más oscuros, autoritarios, sórdidos, inescrupulosos, encarnados por las voces más pesadas y graves que evidencian una psicología más compleja. En fin, creo que no hay una regla general, pero se evidencia una tendencia y regularidad a que los roles sean asignados de esa manera por los compositores", concluye.
Su privilegiada voz le ha permitido cantar folclore y rock.
Planteado el tema, el tenor señala: "por lo general, los papeles juveniles o heroicos caen en manos de los tenores y sopranos. Casi siempre son ellos quienes encarnan la pareja romántica y gozan del afecto y 'complicidad' del público". Aparentemente, las voces agudas producen un efecto magnético en la audiencia, y creo que eso llevó a los autores a escribirles la mayoría de las más hermosas páginas en el mundo de la lírica. Por tratarse de roles plenos de romanticismo y pasiones (lo que en muchos casos los llevan a tremendos equívocos, aclara), estos caen en manos de las voces más agudas de los personajes más inexpertos en el "arte de vivir", o sea, los jóvenes", explica Imhoff.
Los "veteranos"
"Mezzosopranos, contraltos, barítonos y bajos deben lidiar con personajes entrados en edad. Son conspiradores, burlados, brujos, brujas, frailes o madres superioras y un sinfín de roles que apuntalan la trama, para que el tenor y la soprano sean los héroes o mártires", describe. Y agrega: "también en el aspecto musical, en los momentos en que se canta en grupo, las voces de la soprano y del tenor llevan la melodía, mientras las demás se debaten en las armonías y contrapuntos".
Para Ramón Poliche en cada ópera existen tres, cuatro o cinco roles centrales y los demás son coprimarios o secundarios; estos roles centrales o primarios se reparten entre las cuerdas de tenor, soprano, barítono, mezzosoprano y bajo. "Generalmente, en las óperas los roles más jóvenes y románticos son para los tenores y las sopranos, quienes poseen por su naturaleza voces que suenan más juveniles", explicó.
Posteriormente, menciona a las óperas "Lelisir damore" o "Lucia de Lammermoor", "La Traviata", "Il Trovatore", "Rigoletto", "Romeo y Julieta", "Tosca" y "Madame Butterfly". "Se ve en estos casos que las parejas de enamorados son tenor-soprano; y siempre el barítono y el bajo están designados para ser, o bien el militar autoritario, esposo engañado y despechado, asesino, jorobado bufón, jefe de policía, rey no correspondido amorosamente, un padre especulador y despiadado, etcétera".
Excepciones
Obviamente hay excepciones. Y existen también obras como "I Pagliacci", recuerda Poliche, contando que en esta pieza, el tenor es el marido engañado y despechado que mata a su mujer, que tiene un romance con el barítono; o bien "Simon Boccanegra", donde el barítono es un rol realmente noble en calidad humana, e incluso en "Boheme". donde los barítonos y el bajo dan muestras de verdadera amistad y sentimientos nobles.
"Quizá la lógica de esta distribución de roles se debe a las características particulares que tienen las voces en relación con el registro vocal; esto se debe a que las voces agudas suenan más juveniles que las graves en general y se presta para que se narren historias amorosas de jóvenes amantes e idealistas (aunque muchas veces cargados de valor, heroísmo y arrojo) siempre obstaculizadas por otros personajes más oscuros, autoritarios, sórdidos, inescrupulosos, encarnados por las voces más pesadas y graves que evidencian una psicología más compleja. En fin, creo que no hay una regla general, pero se evidencia una tendencia y regularidad a que los roles sean asignados de esa manera por los compositores", concluye.
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