21 Julio 2009 Seguir en 
El inicio del nuevo día acalló los gritos, apaciguó los llantos, aplacó el susto de los vecinos. El lavadero industrial donde anoche se produjo una explosión amaneció hoy inmerso en un silencio lúgubre, que contrastó con la perturbación que lo envolvió ayer, después de que se ratificara que dos empleados habían muerto como consecuencia de la fuerza del estallido. La mañana después de la tragedia, el equipo multimedia de LA GACETA visitó el lugar y obtuvo imágenes exclusivas del interior del negocio. LA GACETA ©







