España quiere protagonizar los festejos por los bicentenarios

El rey Juan Carlos, los príncipes de Asturias y Rodríguez Zapatero ratificaron en Madrid su alianza con los países hispanoamericanos.

12 Mayo 2009
MADRID (Especial, por Irene Benito).- Los bicentenarios de las independencias de las ex colonias americanas no son un asunto menor o meramente protocolar para la ex Metrópoli. El anhelo de que las celebraciones alcancen un relieve político de primer nivel fue expresado de tantas maneras como autoridades intervinieron ayer en el acto que concentró en el auditorio de la Casa de América a los reyes, los príncipes de Asturias, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y gran parte de su gabinete, políticos, diplomáticos y representantes de los países americanos.
La presentación de la estrategia española para la conmemoración de los 200 años de las declaraciones de independencia puede ser considerada el puntapié de un ciclo de aniversarios que comienza este año en Bolivia y Ecuador, y concluye en el Caribe, en 2021. El abrazo de Madrid, según explicitaron Zapatero y el monarca Juan Carlos de Borbón, incluye reforzar el papel de España como mediadora de los países americanos ante la Unión Europea (UE).
En su rol de embajador plenipotenciario para los bicentenarios hispanoamericanos, el ex presidente Felipe González enumeró las cuestiones que Iberoamérica puede abordar como bloque: la educación, el desarrollo de capital humano y el buen uso de la energía. González recordó que existen raíces compartidas y un pasado en común que autorizan a tener una mirada optimista sobre el trabajo en conjunto. El presidente Zapatero actualizó el lazo al definir con contundencia: "España no puede ser comprendida sin Hispanoamérica".
La presencia en el acto de directivos de compañías españolas con inversiones en América Latina y la intervención de Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, pusieron de manifiesto el inmenso contenido económico de la relación vigente entre la potencia europea y las repúblicas emancipadas.  
Ese poderoso sector privado, fuente de innumerables desencuentros diplomáticos con las autoridades hispanoamericanas, se alineó con el gobierno de Zapatero al confirmar su intención de capitalizar los bicentenarios (Argentina celebrará dos: el primero en 2010 y el segundo en Tucumán, en 2016).
La contrapartida amable a esa faceta polémica del tronco iberoamericano es la unidad en el castellano (materializada en la tarea fecunda de la Asociación de Academias de la Lengua Española), evocada hasta el hartazgo durante las exposiciones en la Casa de América.

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