03 Mayo 2009 Seguir en 
A fines de 2008, el panorama se presentaba negro. El conflicto del campo en el segundo trimestre y la crisis internacional sobre el final completaron un año muy complicado y con difícil pronóstico a futuro. El comercio mostraba, ya desde 2007, una desaceleración en el ritmo de crecimiento y estos hechos no auguraban un mejor 2009. Con el fantasma de 2001 ya nada asustaba al comerciante pero, por supuesto, desde 2004 en adelante pudo remontar muy bien y debía prepararse para algo incierto.En términos generales y dependiendo del rubro que se analice, en el primer trimestre hubo caída de ventas en 2009 en relación a igual período del 2008 del 15% en promedio. En este sector no se notó un incremento importante en los despidos, pero en el largo plazo podría aumentar pero no demasiado.Cuando se analizan las causas de la caída en las ventas, el aspecto más importante como causal es, sin duda, la expectativa. Nada afecta más la demanda que esta, tanto en la inflación como en recesión. Cuando de todos lados se muestra una visión apocalíptica de la crisis internacional, muchas veces exagerada, es obvio que el temor impactará directamente sobre la demanda. No a todo el mundo afecta igual. En la Argentina, la crisis afectó a nuestros commodities y, obviamente, al sector más sensible, el financiero, con la suba de las tasas de interés y la restricción del crédito, lo que también impacta directamente sobre la demanda.La actividad comercial enfrenta un escenario incierto. Si bien el Estado inyecta fondos sobre la plaza que se vuelca al consumo marcando un piso de referencia, la caída en las ventas, el incremento en la presión fiscal que comenzó en épocas recientes pero mas prósperas, las elecciones, el dengue, etcétera, generan un clima poco alentador.Todo pareciera indicar que 2009 se dividirá en dos. Los analistas presagian un segundo semestre más tranquilo con algunas certezas sobre las perspectivas. Si ello ocurre, es de esperar que la gente, de a poco, recupere la tranquilidad. Eso impactará sobre la economía en general. En conclusión , no debemos esperar grandes cambios en corto plazo. Las variaciones en los números no son grandes como para presagiar escenarios apocalípticos. Existe una tendencia a exagerar las situaciones y lo único que se logra con esto es generar problemas innecesarios .
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