WASHINGTON.- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates -quien ya ostentaba el cargo bajo la presidencia de George W. Bush y defendía el cierre de Guantánamo-, está buscando países que puedan acoger a quienes estuvieron detenidos.
Algunos gobiernos opinan que Guantánamo es un problema estadounidense que debe ser resuelto por EEUU. Además, se advierte sobre posibles peligros: según datos del Departamento de Defensa en Washington, 61 ex detenidos de Guantánamo se habrían volcado al terrorismo tras su liberación.
El plazo de un año que se fijó el presidente estadounidense, Barack Obama, respondería a la necesidad de atender algunas cuestiones. Por ejemplo, qué ocurrirá con los detenidos liberados, y cómo y dónde se realizará el juicio a los sospechosos.
Otro punto a destacar es la seguridad, en caso de que a los presuntos “cerebros” del atentado del 11 de setiembre de 2001 se los juzgue en EEUU. Obama ordenó al fiscal jefe para Guantánamo que suspendan los juicios por 120 días. En ese plazo se deberá evaluar uno por uno cada caso. La clave para comprender la cantidad y la calidad de las críticas contra Guantánamo está en algunas decisiones de la administración de Bush. El republicano calificó a los presos no como prisioneros de guerra sino como “combatientes ilegales” y “asesinos”. Así, les otorgaron menos derechos que a los prisioneros de guerra, para quienes rige la Convención de Ginebra. Una parte de los presuntos terroristas estuvo recluida hasta siete años sin haber sido procesada.
La sospecha del uso de torturas creció en los últimos tiempos. La gestión de Bush siempre negó estos métodos, aunque numerosos líderes extranjeros y organismos de Derechos Humanos insistían. Estos afirman que se sometía a los acusados al “submarino” o ahogamiento simulado. Entre las formas de interrogación ilegales figuran música a volumen muy alto, luces que encandilan y privación de sueño.
El saudí Mohammed al-Qahtani, acusado de haber participado en el atentado del 11-S, fue presuntamente obligado a presentarse desnudo ante una agente o a usar ropa interior femenina. Además, habría sido aterrorizado con un perro entrenado para el ataque. (DPA)





