WASHINGTON.- Debido a que más de dos millones de personas asistieron a la ceremonia de investidura del 44º presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el National Mall, en el complejo que alberga el Capitolio y la Casa Blanca, se organizó un impresionante operativo de seguridad para que el acto se desarrollara sin ningún tipo de sobresaltos.
En total, fueron desplegados 12.000 policías, 2.500 agentes del FBI, 10.000 miembros de la Guardia Nacional y 7.500 hombres de las Fuerzas Armadas. También estuvieron abocados a la tarea de custodia del mandatario helicópteros de combate, el Mando de Defensa Aeroespacial y la fuerza de respuesta química. Reservistas de la Guardia Nacional tomaron posiciones en la capital en la mayor operación de seguridad jamás diseñada para estos casos. Kilómetros de barreras antidisturbios se extendieron a lo largo del perímetro de seguridad.
Los admiradores del nuevo presidente fueron registrados antes de que se les permitiera acceder al perímetro. Asimismo se les prohibió llevar morrales, paraguas, carteles, bicicletas y conservadoras.
“Jamás se tomó esta medida para una investidura presidencial, pero la de Obama es la primera que ocurre tras los atentados del 11 de setiembre de 2001”, destacó Karyn Le Blanc, funcionaria del servicio de transporte de la ciudad.
El oficial Doug Reed dijo que no esperaba encontrar mayores dificultades. “Al final, la vigilancia de los baños fue nuestra mayor preocupación en términos de seguridad”, bromeó, refiriéndose a los 5.000 baños portátiles instalados en el Mall y cerca de la vía por la que transcurrió el desfile de investidura.
Durante el acto, el ministro de Defensa, Robert Gates, permaneció en un lugar desconocido. Esta medida es común en las asunciones presidenciales, ya que el mandatario entrante designa a un potencial sucesor en caso de que pudiera suceder una catástrofe que le impidiera cumplir su misión.
El Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos comunicó que las autoridades investigaron una denuncia de bomba, que dijeron era de credibilidad incierta. El hecho generó preocupación debido a que antes se había producido un incidente -no especificado- que involucró al grupo insurgente islamita somalí al Shabaab. “El FBI, el Departamento de Seguridad y la CIA están investigando y analizando información recibida”, dijo el portavoz del Departamento Russ Knocke.
Vehículo oficial
Entre otras medidas de seguridad para la protección de Obama, figura el auto presidencial; un Cadillac valuado en U$S 435.000, en el que se movilizó Obama, y que cuenta con tecnología de avanzada (ver infograma).
En caso de ser necesaria una transfusión de emergencia, se mantuvieron a bordo recipientes con la sangre del Presidente. Los neumáticos estaban reforzados con anillos de acero por dentro, lo que permite escapar aunque el mismo hayan estallado. Asimismo la ventanilla del chofer resiste balas perforantes. (Reuters-Télam-Especial)












