WASHINGTON.- Después de la ceremonia de investidura, el flamante presidente, Barack Obama, presidió, junto al nuevo vicepresidente, Joe Biden, un almuerzo de honor con los miembros del Congreso en el Capitolio, sede del Poder Legislativo. Allí, dos senadores, el demócrata Edward Kennedy y el decano de la Cámara, Robert Bury, sufrieron desmayos, tras una ceremonia que para muchos estuvo cargada de emoción e intensidad. El hecho cambió la dirección del breve discurso que Obama daba frente a los asistentes.
Mucha emoción
Minutos después de haber comenzado el almuerzo, el senador Kennedy se desmayó y tuvo que ser trasladado en una ambulancia hacia un hospital. Kennedy, de 76 años, lucha contra un tumor cerebral. Es hermano del fallecido ex presidente John F. Kennedy y uno de los senadores demócratas más respetados.
Al comenzar su discurso ante los legisladores reunidos, Obama reconoció preocupación por la salud de Kennedy. “Mentiría si no dijera que ahora mismo una parte de mí está con él. Y creo que eso es así para todos nosotros”, afirmó y agregó: “este es un momento feliz, pero también aleccionador. Mis oraciones están con él y su familia”. Los 200 asistentes al almuerzo, entre ellos varios ex presidentes, nominados al gabinete y otros funcionarios de Gobierno, rezaron posteriormente una oración por Kennedy.
Luego del incidente, el doctor Edward Aulisi, del Hospital Washington Hospital Center comunicó que “tras realizarle pruebas, creemos que el incidente se propició simplemente por fatiga. Ahora está bien, hablando con su familia”
Otro senador con problemas médicos, el demócrata Byrd, de 91 años, de Virginia Occidental, estaba sentado junto a Kennedy cuando el legislador por Massachusetts sufrió una aparente indisposición, dijo un colaborador de Byrd.
Aunque Byrd no sufrió un ataque, su personal de seguridad decidió retirarlo del almuerzo en su silla de ruedas, dijo el colaborador, Jesse Jacobs.

Platos favoritos de Lincoln
El menú del almuerzo estuvo compuesto por los platos favoritos del héroe político de Obama, el presidente Abraham Lincoln, el 16º presidente de Estados Unidos. Los platos de la gala fueron un ragú por marisco como entrada, seguido de un faisán al tomillo y un bizcocho de manzana y canela con helado como postre. Todo ello fue servido en una réplica de la vajilla en porcelana, que en su momento eligió la esposa de Lincoln, y bajo un inmenso cuadro del valle de Yosemite. El lugar es uno de los espacios naturales de EEUU que apenas empezaba a ser explorado en la época de Lincoln y que evocaba el futuro del país. (Reuters - AFP - NA)
Inrternet, sermones y homenajes
En sitios y en foros de internet, millones de usuarios de todo el mundo intercambiaron impresiones y comentarios sobre la investidura presidencial, mientras que algunos malintencionados aprovecharon la ocasión para propagar un virus. Un blogger estadounidense puso la nota histórica al contar que el Mall, al pie del Capitolio, donde tuvo lugar la ceremonia, fue en otro tiempo un mercado de esclavos y que la Casa Blanca fue construida por esclavos negros.
En su sermón desde el Capitolio, que precedió la prestación de juramento, el controvertido pastor evangélico conservador Rick Warren calificó de giro histórico la investidura presidencial. “Dios, ayúdanos a recordar que somos estadounidense unidos, no por la raza, la religión o la sangre, sino por nuestro compromiso con la libertad y la justicia para todo”, dijo. El propio Obama lo eligió para que pronunciara el sermón.

Un ligero error del presidente de la Corte Suprema, John Roberts, que se equivocó mientras recitaba el texto solemne de juramento previsto por la Constitución, causó unos segundos de confusión durante la ceremonia. “Yo, Barack Hussein Obama, juro solemnemente cumplir con las funciones de presidente de Estados Unidos fielmente”, eran las palabras que debía pronunciar Obama. Pero Roberts se comió la parte de “las funciones de presidente”. Obama constató el error y se quedó en silencio. Roberts se dio cuenta, pero repitió el error. Obama se limitó entonces a decir el juramento tal como lo escuchó. De todos modos, el error no afecta la validez de la investidura presidencial.
Un artista negro rindió el más minúsculo homenaje al nuevo presidente con una escultura, que representa a la familia Obama, que podría pasar por el ojo de una aguja. Se trata del británico Willard Wigan, que realiza desde hace años, esculturas con láminas minúsculas y cabellos humanos que le sirven de pincel.











