El vestido de la primera dama recibió elogios
El nuevo matrimonio presidencial compartió un café con Bush y su esposa Laura, quienes partieron en helicóptero hacia su casa en Texas. "Dediqué toda mi vida a este país, y ahora estoy muy feliz de ver a un afroamericano convertirse en presidente", dijo un sargento en una base en Bagdad.
WASHINGTON.- Seguramente la asunción de Barack Obama como el primer presidente afroamericano en la historia de los Estados Unidos quedará guardada en la memoria de los más de dos millones de norteamericanos que se hicieron presentes en el National Mall, en Washington.
Antes de que Obama se transformara en el mandatario número 44 en la historia del país del norte, el matrimonio presidencial saliente, con George W. Bush y su esposa Laura, cumplieron con el protocolo al posar para los fotógrafos junto a la nueva pareja presidencial. La nueva primera dama, Michelle Obama, entregó a la esposa de Bush una caja de regalo envuelta en una cinta roja y todos entraron a la Casa Blanca para tomar café. Luego los Bush partieron en helicóptero a Texas.
Originalidad
El tapado con bordado color oro pálido de Michelle Obama llamó la atención por la originalidad de su vestimenta. La primera primera dama negra de la historia de EEUU eligió para la ocasión a una estilista norteamericana de origen cubano, Isabel Toledo, para su vestido recto con cuello bordado de cristales y echarpe y tapado al tono.
Con zapatos bajos verde grisáceo y sin sombrero, la esposa del nuevo presidente llevaba además guantes verdes, otra señal de independencia en materia de gustos. “Michelle Obama optó por el talento y no por un nombre famoso, lo cual nos llenó de entusiasmo”, dijo Patricia Mears, directora adjunta del Museo del Instituto Tecnológico de la Moda (FIT) de Nueva York. “Evitó los colores tradicionales como el azul o el rojo, y con ese dorado verdoso demostró su carácter y su personalidad”, agregó la experta.
En cuanto Obama terminó el juramento, la alegría fue casi indescriptible: desconocidos se abrazaron como hermanos, familias enteras lloraron y personas se lanzaban al suelo entre carcajadas de excitación, sin importar que la temperatura estuviese bajo cero.
En una base cerca de Bagdad, Shawn y Carla Bruce, una pareja de sargentos afroamericanos destinados en Irak, mantenían sus manos unidas mientras grandes lágrimas les corrían por las mejillas viendo las imágenes de Obama. “Dediqué toda mi vida a mi país, y ahora estoy muy feliz por ver a un afroamericano convertirse en presidente”, dijo Shawn. (AFP-NA-Reuters)












