17 Enero 2009 Seguir en 
De a poco, la vida en la Costanera se va modificando. La venta de droga disminuyó en los últimos días y cambió el escenario: ya no se la puede conseguir fácilmente en cualquier parte y cuesta el doble. Según los vecinos, los "transas" tienen miedo de que la Policía los sorprenda en sus casas. Entonces, se van al río y simulan que están pescando para vender estupefacientes. Mientras tanto, las madres celebran que los adolescentes se estén alimentando mejor y ya no pasen el día drogados porque consumen menos. Además, en medio de las vacaciones, la escuela abre sus puertas no sólo para dictar talleres a los chicos, sino también para acercar ayuda y contención a las familias de adictos. Al establecimiento llegan durante todo el día docentes, psicólogos y asistentes sociales. Pese a las mejoras, los vecinos reclamaron mayor presencia policial en los 12 barrios de la zona de la Costanera en la capital, Banda del Río Salí y Alderetes. Dijeron que en los últimos días no vieron a ningún agente patrullar la zona. Además, señalaron que muchas de las madres que hicieron las primeras denuncias sobre la venta descontrolada de estupefacientes están amenazadas y no pueden salir de sus casas por temor a que los dealers las ataquen. Las mujeres aseveraron que no bajarán los brazos y que seguirán adelante con las marchas que realizan los lunes en la plaza Independencia. "Queremos sacar la droga de todos los barrios y que se garantice la atención de todos los adictos", remarcaron.










