Algunos recordaron con temor el ataque a las Torres Gemelas

No quedaba otra opción que un acuatizaje.

17 Enero 2009

NUEVA YORK.- La historia con final feliz fue como un bálsamo para los neoyorquinos, trastornados desde los ataques terroristas de 2001. Varios testigos del incidente pensaron que se trataba de un atentado, como el del 11-S, cuando dos aviones lanzados como misiles por terroristas suicidas contra las Torres Gemelas causaron unas 3.000 muertes.
El Airbus A-320 accidentado seguía ayer en el agua, amarrado a un muelle en el extremo sur de Manhattan, hasta donde había sido remolcado vacío, horas después del accidente. Un equipo de expertos federales comenzó a investigar las causas exactas de la caída del Airbus A 320. General Electric, que participó en la construcción de los motores de ese avión, colabora en la pesquisa.

Sin velocidad suficiente
El piloto había reportado en sus comunicaciones una colisión con aves -posiblemente gansos-, tras lo cual se le instruyó que intentara un aterrizaje en un aeropuerto vecino de Nueva Jersey. Optó por acuatizar sobre el Hudson, con éxito, apenas cinco minutos después del despegue. "Al parecer, el avión no tenía suficiente velocidad ni altura como para realizar un aterrizaje de emergencia en La Guardia y el piloto no tenía otra opción más que hacer descender el avión donde fuera", dijo Chris Yates, experto de la publicación "Janes Aviation" de Londres. Según Yates, el río Hudson era la mejor opción. "Posarse en el agua es una maniobra difícil, pero logró hacerla como en el libro y la estructura del aparato permaneció intacta", dijo.

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Al final de la calle 48
El avión pasó a unos 300 metros por sobre el puente George Washington, y en un punto cercano al final de la calle 48, en Midtown Manhattan, se deslizó sobre las grises aguas del río. El pasajero Jeff Kolodjay dijo que vio cómo el motor saltaba por los aires. "Pensamos que íbamos a dar vueltas en círculo, pero no había tiempo", declaró. También dijo que Sullenberger les pidió a los pasajeros que se abrazaran entre sí. "Chocamos duramente contra el agua", relató. Tan fuerte, que algunas personas se golpearon la cabeza contra el cielo raso. Pero, una vez en el río, las puertas se abrieron y los pasajeros se dirigieron a las alas debido a que el agua ingresaba en el avión. (AFP-DPA)

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