La pasión por Boca es inigualable

Los fanáticos esperaron más de 25 horas para obtener las entradas, que se vendieron a $ 50. Video

TODOS FELICES EN LA BOLETERIA. Terminó la viglia y los hinchas exhiben las localidades. Para todos ellos, la prolongada espera valió la pena. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
TODOS FELICES EN LA BOLETERIA. Terminó la viglia y los hinchas exhiben las localidades. Para todos ellos, la prolongada espera valió la pena. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Por Redacción Deportes 24 Noviembre 2008

Con estar "sumergido" sólo un par de minutos en el universo Boca basta para descubrir cuán grande es la pasión por ese club. Se entiende el porqué de varias cosas. Esperar más 25 horas para poder comprar una entrada, que finalmente se vendió a $ 50, aguantar el calor y las presiones de los pícaros que nunca faltan para colarse son buenos ejemplos.
Los santiagueños Alejandro Ibáñez, Gonzalo Luna y Damián Batule fueron los primeros de la fila. Llegaron a la esquina de las avenidas Mate de Luna y Pellegrini el sábado a los 8. "A pesar de que no hubo policías, la noche fue tranquila. Los hinchas nos organizamos para evitar problemas. Hasta compramos un talonario de 200 números para repartir entre los que hacíamos cola, así nadie ocupó el lugar que no le correspondía", explicaron los jóvenes, que no estudian en la provincia.
A las 8, cuando la fila cubría toda la Pellegrini al 100 y seguía hasta mitad de cuadra de Crisóstomo Alvarez, se instalaron vallas y comenzaron a aparecer los uniformados. "Recién vienen estos", se quejó Enrique Antesana. "Anoche no estuvieron cuando un grupo de pícaros quería colarse", agregó el monterizo.
Durante la espera, todos los fanáticos se preguntaron cuántas entradas saldrían a la venta. Primero se hablaba de 500, cuando se abrieron las boleterías se anunció que serían 700. En menos de dos horas se agotaron las 636 generales y las 36 plateas, según la información oficial. Sin embargo, por las boleterías pasaron por lo menos 1.000 personas. "Tendremos que ir tempranito a la cancha porque no habrá lugar para nadie. No se dónde vamos a entrar todos", comentó Julio Espinoza, un fanático "xeneize" que pagó los $ 50 para ingresar a La Ciudadela.
Mientras los hinchas de Boca se retiraban a sus casas, arribaban a nuestra provincia los integrantes de La 12, la barra brava del club de La Ribera, cuyos integrantes se movilizaban en por lo menos siete micros. Se ubicaron en un balneario de El Chañar, a unos 18 kilómetros de la ciudad. Ahí se refrescaron y disfrutaron un asado antes de ingresar al estadio. Quién les enseñó el lugar es un verdadero misterio, aunque fuentes policiales informaron que llegaron hasta ahí invitados por la hinchada de San Martín.
La espera del inicio del encuentro se hizo interminable. Entonar cánticos históricos fue la receta contra la ansiedad. "Dale Boca, dale Boca", "me parece que el cuervo no sale campeón", "un minuto de silencio para River que está muerto", "esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar", fueron algunos de los hits que se escucharon durante toda la jornada en la zona del parque Avellaneda.

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