Con la tranquilidad de los especialistas aguardaron hasta que el último invitado de la fiesta se marchara. A plena luz de la mañana bajaron de sus vehículos. Calculando cada movimiento se mezclaron entre el personal que trabaja en el salón, ubicado en avenida Perón al 2.300. Y, cuando nadie lo esperaba, dieron el golpe. La banda, integrada por al menos cuatro hombres y una mujer, redujo al gerente del local, Raúl Fernando Griet, y a sus 15 empleados. Luego, robó cheques por valor de $ 100.000, al menos $ 2.500 en efectivo, celulares, relojes y otros bienes. Los asaltantes fueron perseguidos varias cuadras por dos policías de Patrulla Motorizada de Yerba Buena. Pero, luego de un tiroteo, lograron escapar.
A las 6, la música se apagó en el Club Terrazas de San José y el casamiento que se estaba festejando terminó. Pocos minutos después no quedaba ningún invitado. También se marcharon 25 mozos y los vigilantes que estaban en la entrada. Según explicó una alta fuente de la administración de la empresa, a esa hora es habitual que decenas de proveedores entren y salgan del salón. "Vienen a retirar las luces, los manteles, las sillas. Todo lo que se alquila para la fiesta", explicó. Los delincuentes aprovecharon el movimiento e ingresaron a cara descubierta. Uno de ellos fue hacia la oficina de Griet, lo encañonó con una pistola y le dijo: "si te quedás tranquilo no te va a pasar nada. Ahora, decime dónde está la plata". Luego, le ordenó que se acostara boca abajo, le puso unas esposas similares a las que usan los policías y lo cubrió con un mantel. De una agenda, los asaltantes sacaron la chequera de Griet y extrajeron sólo aquellos documentos que podían cobrarse al portador. Además, sacaron el dinero de su billetera.
Mientras tanto, el resto de la banda reducía a los empleados, entre los que estaban Patricia del Valle Carrizo, de 38, Gustavo Madrid, de 22, Graciela Rosario Macuedo, de 53, Juan Flores, de 35, y José Gómez Arias, de 25. Con cuerdas y alambres los fueron atando; luego los encerraron en un cuarto donde funciona el guardarropas. Les robaron celulares, relojes y dinero; la cifra total no trascendió.
Desde la planta alta, una de las empleadas, que estaba oculta, lo veía todo. Habló desde su celular con un pariente que vive a pocos metros del lugar. El hombre tuvo un rol clave. "Llamé a la Policía, pero no atendía nadie. Salí a la calle y encontré a dos motoristas. Les dije lo que pasaba, que llamaran refuerzos. Pero fueron solos", narró el testigo, que prefirió no dar a conocer su nombre. El hombre se acercó a metros del local y vivió algo que, dijo, jamás olvidará. "En un momento, vi que una mujer con pollera vaquera salía del salón. Llevaba una mochila, una bolsa de consorcio y tenía una flor en la mano. Pasó a mi lado, como si nada. Cuando me vio, dijo: ?ya van a salir las demás chicas?", relató el hombre. La mujer subió a un Suzuki Fun rojo, donde la esperaba un cómplice, y se fue.
En ese instante, los delincuentes que estaban en el salón vieron entrar a los motoristas por el acceso principal. Rápidamente salieron por la puerta trasera, subieron a una camioneta Peugeot Partner azul con vidrios polarizados y huyeron. Uno de los policías llegó a hacer un tiro al aire, y con él se inició persecución con ribetes cinematográficos. Los motoristas alcanzaron el Suzuki y protagonizaron un tiroteo con los delincuentes. En un pasaje ubicado cerca de Perú al 1.600, según fuentes policiales, la mujer se bajó y se escabulló entre las casas. La perdieron de vista. El último rastro del auto se desvaneció en la zona de San Juan al 2.600, ya en la capital.
Personal de Criminalística esbozó identikits de los autores del robo y tomó huellas en el lugar. La investigación está a cargo la Brigada de Investigaciones Norte, a cargo del comisario Luis Pereyra.







