Tensa vigilia: Bolivia acude mañana a las urnas

La consulta, que se hará en medio de controversias, está lejos de asegurar un período de calma en el país. El proyecto de Evo Morales, a discusión.

09 Agosto 2008
LA PAZ, Bolivia.- Unos cuatro millones de bolivianos están habilitados para ratificar o para revocar mañana al presidente, Evo Morales, a su vicepresidente, Alvaro García Linera, y a ocho de los nueve prefectos (gobernadores) del país, en el referéndum nacional que está atrapado por la resistencia regional y por una confusión de normas.

Una ley aprobada por el congreso de Bolivia establecía el uso de porcentajes y cifras diferenciadas para la revocatoria de mandato popular, pero la Corte Nacional Electoral modificó la semana pasada el sistema del cómputo y dió prioridad a los porcentajes.

En 2005 había 3.713.705 electores y para el referéndum del 10 deagosto están habilitados 4.090.711 votantes (77.006 más que en el anterior). En ese contexto, el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, tenaz opositor del gobierno de Morales, planteó la necesidad de reconstruir la racionalidad jurídica.

Lo cierto es que las cosas parecen haberse agravado. La tensión crece con las horas a causa del enfrentamiento entre el gobierno de Morales y seis de los nueve departamentos, que desafían su proyecto indigenista y estatista.

Morales garantizó mediante un conjunto de medidas la seguridad para la jornada de mañana, mientras recrudecen las medidas de protesta de los dirigentes opositores. Según los sondeos, el mandatario y su vice sobrevivirán al referendo. Igual sucede en el caso de sus más encarnizados rivales, como al prefecto cruceño, Rubén Costas.

La polarización en Bolivia es tal que Morales no pudo viajar en los últimos días a cuatro departamentos, donde grupos cívicos tomaron aeropuertos o sus inmediaciones para impedir su arribo. Por otra parte, tres prefectos llegan a la consulta en huelga de hambre, en protesta contra el Gobierno por recursos que fueron quitados a los departamentos, mientras que mineros, maestros y discapacitados, activos en su protesta esta semana, dieron una tregua pero ya anunciaron que desde el lunes volverán a la carga con sus demandas.

Todo esto hizo expresar el jueves al ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana, que Bolivia estaba en el umbral de un golpe de Estado. Con el referendo, según analistas, el presidente busca consolidar un poder que ha sido erosionado los últimos tiempos en las regiones opositoras. (DPA-AFP-NA-Reuters)

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