El referendo ensombrece el horizonte en Bolivia
Convencido de que su mandato presidencial será ratificado por la ciudadanía, Morales dispuso medidas para garantizar la seguridad. Los líderes de la oposición mantienen sus reclamos. Tres prefectos cumplieron cinco días de ayuno voluntario. Escepticismo de los analistas y optimismo en el gobierno.
09 Agosto 2008 Seguir en 
LA PAZ.- Bolivia se apresta a celebrar mañana un referendo en que el presidente, Evo Morales, y ocho de los nueve prefectos (gobernadores) aspiran a ser ratificados en sus cargos, en una jornada originalmente destinada a sacar al país de una difícil situación política. Sin embargo, las cosas parecen haberse agravado. La tensión crece con las horas a causa del enfrentamiento entre el gobierno de Morales y seis de los nueve departamentos, que desafían su proyecto indigenista y estatista.
Morales garantizó mediante un conjunto de medidas la seguridad para la jornada de mañana, mientras recrudecen las medidas de protesta de los dirigentes opositores. Según los sondeos, el mandatario y su vice, Alvaro García Linera, sobrevivirán al referendo. Igual sucede en el caso de sus más encarnizados rivales, como al prefecto cruceño, Rubén Costas.
La polarización en Bolivia es tal que Morales no pudo viajar en los últimos días a cuatro departamentos, donde grupos cívicos tomaron aeropuertos o sus inmediaciones para impedir su arribo. Por otra parte, tres prefectos llegan a la consulta en huelga de hambre, en protesta contra el gobierno por recursos que fueron quitados a los departamentos, mientras que mineros, maestros y discapacitados, activos en su protesta esta semana, dieron una tregua pero ya anunciaron que desde el lunes volverán a la carga con sus demandas.
El fantasma del golpe
Todo esto hizo expresar el jueves al ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana, que Bolivia estaba en el umbral de un golpe de Estado. Con el referendo, según analistas, el presidente busca consolidar un poder que ha sido erosionado los últimos tiempos en las regiones opositoras. "Desde hace un año que Evo recibe golpe tras golpe, y ahora quiere tomar la iniciativa", dijo un diplomático europeo en La Paz.
Las grietas
Para la oposición, el referendo constituye un problema porque puede potenciar al presidente y algunos aliados se pueden perder en el camino. Pero, objetivamente, algunos analistas han advertido que el referendo tiene varias grietas, empezando por las dudas que existen sobre su legalidad, que no pudo ser avalada por el Tribunal Constitucional (TC), desmantelado desde comienzos de año por la renuncia de cuatro de sus cinco miembros. Silvia Salame, la única integrante en función, aunque interina, señaló que el referendo debía anularse, pero su concepto terminó siendo desestimado.
Los porcentajes
Por otra parte, la ley de convocatoria dice el presidente podrá ser revocado si el "no" superior el 53,7% que obtuvo en la elección de 2005. La misma regla sirve para los prefectos, que fueron elegidos con porcentajes que varían de 38 a 48%, aunque una interpretación de la Corte Nacional Electoral (CNE) señala que para revocarlos se requiere más de 50% de "no". Los prefectos saben que la decisión de la CNE fue una concesión del gobierno central para pacificar el país. No obstante, mantienen los cuestionamientos. Sucede que, a raíz de las diferencias entre la ley de convocatoria y la CNE podría suceder que, en algún departamento, un prefecto sea revocado según la ley pero no según el concepto de la CNE. No hay respuesta frente a esta posibilidad.
El caso cochabambino
Más grave aún puede ser la situación en la central Cochabamba, cuyo prefecto Manfred Reyes Villa no reconoce el referendo. "Fui electo hasta 2009", afirmó el ex capitán de Ejército.
Asistencia obligatoria
El voto es obligatorio para esta elección, que se abrirá a las 8, hora local (9 de la Argentina) y se cerrará a las 16. Unas 4 millones de personas están llamadas a sufragar. Unas 22.000 mesas serán habilitadas. Las preguntas que se formula a los votantes son las siguientes:
a) ¿Usted está de acuerdo con la continuidad del proceso de cambio liderizado (sic) por el presidente Evo Morales Ayma y el vicepresidente Alvaro García Linera?.
b) ¿Usted está de acuerdo con la continuidad de las políticas, las acciones y la gestión del prefecto del departamento? (AFP-NA-Reuter)
Morales garantizó mediante un conjunto de medidas la seguridad para la jornada de mañana, mientras recrudecen las medidas de protesta de los dirigentes opositores. Según los sondeos, el mandatario y su vice, Alvaro García Linera, sobrevivirán al referendo. Igual sucede en el caso de sus más encarnizados rivales, como al prefecto cruceño, Rubén Costas.
La polarización en Bolivia es tal que Morales no pudo viajar en los últimos días a cuatro departamentos, donde grupos cívicos tomaron aeropuertos o sus inmediaciones para impedir su arribo. Por otra parte, tres prefectos llegan a la consulta en huelga de hambre, en protesta contra el gobierno por recursos que fueron quitados a los departamentos, mientras que mineros, maestros y discapacitados, activos en su protesta esta semana, dieron una tregua pero ya anunciaron que desde el lunes volverán a la carga con sus demandas.
El fantasma del golpe
Todo esto hizo expresar el jueves al ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana, que Bolivia estaba en el umbral de un golpe de Estado. Con el referendo, según analistas, el presidente busca consolidar un poder que ha sido erosionado los últimos tiempos en las regiones opositoras. "Desde hace un año que Evo recibe golpe tras golpe, y ahora quiere tomar la iniciativa", dijo un diplomático europeo en La Paz.
Las grietas
Para la oposición, el referendo constituye un problema porque puede potenciar al presidente y algunos aliados se pueden perder en el camino. Pero, objetivamente, algunos analistas han advertido que el referendo tiene varias grietas, empezando por las dudas que existen sobre su legalidad, que no pudo ser avalada por el Tribunal Constitucional (TC), desmantelado desde comienzos de año por la renuncia de cuatro de sus cinco miembros. Silvia Salame, la única integrante en función, aunque interina, señaló que el referendo debía anularse, pero su concepto terminó siendo desestimado.
Los porcentajes
Por otra parte, la ley de convocatoria dice el presidente podrá ser revocado si el "no" superior el 53,7% que obtuvo en la elección de 2005. La misma regla sirve para los prefectos, que fueron elegidos con porcentajes que varían de 38 a 48%, aunque una interpretación de la Corte Nacional Electoral (CNE) señala que para revocarlos se requiere más de 50% de "no". Los prefectos saben que la decisión de la CNE fue una concesión del gobierno central para pacificar el país. No obstante, mantienen los cuestionamientos. Sucede que, a raíz de las diferencias entre la ley de convocatoria y la CNE podría suceder que, en algún departamento, un prefecto sea revocado según la ley pero no según el concepto de la CNE. No hay respuesta frente a esta posibilidad.
El caso cochabambino
Más grave aún puede ser la situación en la central Cochabamba, cuyo prefecto Manfred Reyes Villa no reconoce el referendo. "Fui electo hasta 2009", afirmó el ex capitán de Ejército.
Asistencia obligatoria
El voto es obligatorio para esta elección, que se abrirá a las 8, hora local (9 de la Argentina) y se cerrará a las 16. Unas 4 millones de personas están llamadas a sufragar. Unas 22.000 mesas serán habilitadas. Las preguntas que se formula a los votantes son las siguientes:
a) ¿Usted está de acuerdo con la continuidad del proceso de cambio liderizado (sic) por el presidente Evo Morales Ayma y el vicepresidente Alvaro García Linera?.
b) ¿Usted está de acuerdo con la continuidad de las políticas, las acciones y la gestión del prefecto del departamento? (AFP-NA-Reuter)





