Precios, subsidios y una política fiscal ya agotada

Economistas consultados por LA GACETA coinciden en que el actual plan económico está en declive y en que necesita cambios para frenar la inflación y contener el gasto público. El superávit está en riesgo, y por ende la gobernabilidad, según los expertos. Problemas en el consumo.

27 Julio 2008
"La política económica en la argentina está en un punto de inflexión, porque se está agotando el esquema fiscal utilizado en el último período, de fuerte expansión del gasto público nacional y vertical aumento de subsidios en tarifas públicas y combustibles. El gasto público deberá moderarse significativamente de aquí en más, porque la recaudación no permitirá sostener esa política, con lo que algunos precios y tarifas deberán comenzar a sincerarse. De ignorarse esta realidad se corre el riesgo de un retorno de las turbulencias financieras, ya que el estado nacional enfrentará fuertes vencimientos de deuda en 2009, para lo que requiere un superávit primario no menor a U$S 10.000 millones el año próximo". El diagnóstico sobre el escenario pos crisis agraria es del economista Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea.
Según el experto, en buena medida la expansiva política fiscal ha podido apoyarse, hasta el primer semestre de este año, en la duplicación de lo recaudado por retenciones, merced al simultáneo aumento de impuestos y de precios internacionales de las materias primas. "Sin embargo, ese escenario está cambiando. Por un lado, el Gobierno ha comenzado a enfrentar límites en materia de mayor presión tributaria. Por otro, los precios internacionales de las materias primas difícilmente sigan subiendo al ritmo del último período", explicó.
En este sentido, añadió, para el segundo semestre de este año, con proyección hacia 2009, habría que esperar que la inflación importada sea más moderada. "Ahora bien, si los precios de las materias primas dejaran de subir, la buena noticia por el lado de la inflación sería una preocupante novedad por el lado fiscal, dada la dependencia que tiene el Tesoro Nacional de las retenciones. La única forma de hacer frente a ese escenario es entrar en una etapa de notable moderación del gasto público, lo cual implica a su vez un replanteo a fondo del esquema de subsidios, que este año probablemente insuma casi 3,5% del PBI", sostuvo. El economista del Ieral detalló que cuando estalló la crisis hipotecaria en los Estados Unidos, a mediados de 2007, con sus consiguientes efectos negativos sobre el nivel de actividad de la primera potencia económica, comenzaron a buscarse evidencias acerca de cuanto podrían "desacoplarse" mercados emergentes como China, de modo que no se debilitara la demanda de productos clave en la canasta exportadora argentina. En ese sentido, dijo que los biocombustibles y el dólar débil ayudaron a darle un envión adicional a los precios de las materias primas, dato que estuvo detrás de dos subas sucesivas de retenciones en la Argentina, siendo la última la ahora "limitada" Resolución 125.
"No era difícil a fin de 2007 anticipar el poco éxito antiinflacionario de la suba del impuesto a las exportaciones, tanto por la subsistencia de una política monetaria demasiado acomodaticia como por la presunción de que los mayores ingresos fiscales habrían de financiar una expansión adicional de los gastos corrientes. Aquellas advertencias se cumplieron pero, además, los precios de las materias primas siguieron subiendo. De acuerdo al índice del Banco Central, a junio de este año la canasta de commodities que exporta la Argentina se ubica un 57,6% por encima del promedio de 2007 y un 104,7 % por arriba del promedio de 2006. Como los ?arboles no crecen hasta el cielo?, es imposible descartar el escenario en el cual estos precios dejen de subir, e incluso que puedan estabilizarse algún escalón debajo de estos picos (aunque sin retrotraerse a los niveles de 2006)", advirtió.

Lo vital es contar con una política monetaria responsable
"Así, lo observado este primer semestre en materia fiscal es un modelo que se está agotando a gran velocidad. El gasto primario del sector público nacional, neto de transferencias a provincias, subió un 39% en enero-junio respecto de igual período de 2007 y más de un tercio de esa expansión se explica por el incesante incremento de subsidios, que son la contracara del desfasaje de tarifas y costos en materia de servicios públicos y combustibles. Como en 2009 los vencimientos de deuda pública son sustantivos, el Gobierno no puede dejar de proponerse un superávit primario importante, pues de lo contrario comenzará a enfrentar turbulencias financieras que anularán los intentos por mantener una economía relativamente dinámica por el lado del consumo y la inversión", continuó Vasconcelos. "De allí que el gasto público, que está creciendo unos 10 puntos por encima del PBI nominal en lo que va de 2008, deberá comenzar a evolucionar en un andarivel de 5 puntos (o más) por debajo del PBI nominal de aquí en adelante. No hay forma de lograr este objetivo si no se replantea globalmente el esquema de subsidios, reflejado en las partidas de transferencias al sector privado, que han aumentado al 65% interanual en lo que va de 2008. Un problema adicional es que, si comienzan a sincerarse las tarifas, los agentes económicos no vean esto como un reinicio de espiral inflacionaria. Para ello, la política monetaria deberá jugar su rol", concluyó.

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