06 Julio 2008 Seguir en 
Buenos Aires.- El diputado justicialista Felipe Solá pasó de oficialista a opositor en el recinto y, tras perder en la votación frente a sus propios compañeros de bloque, llamó al sector agropecuario a no llegar a un hecho de violencia a raíz de la ratificación de la resolución 125 de retenciones móviles. El diputado, quien votó en contra del proyecto, rescató que lo que los ruralistas plantearon ocurrió: las retenciones pasaron por el Congreso.
El ex gobernador bonaerense y ex secretario de Agricultura justificó también su posición contraria al proyecto oficial al decir que cumplió con lo que pensaba, y señaló que respeta a las personas que se mueven así".
Solá fue una de las figuras polémicas de la sesión, debido a su postura opuesta al oficialismo y a un episodio que incluyó gritos, empujones y golpes que protagonizó cuando, según testigos del hecho, gente de seguridad del Poder Legislativo le negó el ingreso a uno de los palcos a su esposa, María Elena Chávez.
Además, la intervención de Solá en el recinto, en la que sostuvo que en los años de gobierno kirchnerista no hubo política agropecuaria, le valió la repulsa de su par oficialista Carlos Kunkel. Ubicado justo en la banca detrás de la suya, lo insultó: “traidor, hijo de puta”, repetidas veces. El legislador ultrakirchnerista tuvo que ser contenido por su par Luis Cigogna para que no se fuera encima de Solá, cuya exposición, aunque de madrugada, fue escuchada atentamente por más de 200 diputados presentes en ese momento en el recinto y vitoreado desde los palcos por la barra ruralista. (NA-DyN)
El ex gobernador bonaerense y ex secretario de Agricultura justificó también su posición contraria al proyecto oficial al decir que cumplió con lo que pensaba, y señaló que respeta a las personas que se mueven así".
Solá fue una de las figuras polémicas de la sesión, debido a su postura opuesta al oficialismo y a un episodio que incluyó gritos, empujones y golpes que protagonizó cuando, según testigos del hecho, gente de seguridad del Poder Legislativo le negó el ingreso a uno de los palcos a su esposa, María Elena Chávez.
Además, la intervención de Solá en el recinto, en la que sostuvo que en los años de gobierno kirchnerista no hubo política agropecuaria, le valió la repulsa de su par oficialista Carlos Kunkel. Ubicado justo en la banca detrás de la suya, lo insultó: “traidor, hijo de puta”, repetidas veces. El legislador ultrakirchnerista tuvo que ser contenido por su par Luis Cigogna para que no se fuera encima de Solá, cuya exposición, aunque de madrugada, fue escuchada atentamente por más de 200 diputados presentes en ese momento en el recinto y vitoreado desde los palcos por la barra ruralista. (NA-DyN)
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