Los empleados tienen temor de ser perseguidos

"Los platos rotos los pagarán los perejiles".

05 Julio 2008
SANTIAGO DEL ESTERO, (Enviado especial).- “Esto es un infierno desde que Raúl (Domínguez) desapareció. Todo el mundo está bajo sospecha. Se hizo una marcha de silencio, pero las autoridades no la vieron con buenos ojos y por eso no se repitieron. No sabemos qué pasa y eso nos tiene mal a todos”, aseguró Lucía, una empleada de Rentas.
“Ayúdenos a encontrarlo” o “Rogamos por su pronta aparición”, se lee en carteles pegados en las paredes de la repartición. “El clima laboral es terrible. Estamos convencidos que existieron irregularidades, pero tenemos miedo que se desate una persecución inútil entre los compañeros”, agregó la mujer. Carlos, otro empleado, agregó: “lo más grave es que los platos rotos los van a pagar los perejiles. Esta no es una maniobra de empleados; hay alguien de arriba que seguramente está vinculado”. Los  consultados descartaron la versión de que Domínguez hubiera denunciado el caso porque quedó afuera del negocio. “Esa fue una de las primeras versiones que se hizo correr. Lo hicieron para tratar de desviar la atención, pero aquí hubo fraude y tarde o temprano se va a descubrir todo”, expresó María Eugenia. Federico, por su parte, dijo: “Raúl venía a trabajar en bicicleta y se las rebuscaba como zapatero. A los otros compañeros sospechados, se les encontró lujosas camionetas, plasmas y propiedades. Eso lo dice todo”, comentó.
 Los santiagueños no se sorprenden por el caso. “Esta provincia da para todo. Cuando se fueron Carlos Juárez y su esposa, todos pensaron que se había acabado el terror, pero se ve que no es así. A ese pobre hombre lo mataron porque se atrevió a denunciar la verdad”, dijo Juan Carlos Ramírez, mozo de un bar.
María Laura de García se quejó porque este tema no tuvo una amplia difusión. “Aquí no se cuentan muchas cosas. Estamos desinformados. El Gobierno se preocupa cuando estos casos salen a la luz en Buenos Aires”, explicó.
“Matan un testigo de las estafas en Rentas y estamos más preocupados por el ascenso de Central Córdoba al Argentino A. Acá las cosas no van a cambiar”, aseguró Mario Lencina, taxista.

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