El precio de los alimentos aún no tiene techo

La FAO y otros organismos internacionales aseguran que la crisis no se debe a una falta de materias primas, sino al alto costo de los fertilizantes y del petróleo. Las Naciones Unidas instaron a los países productores a que realicen acciones tendientes a incrementar la cantidad de toneladas de alimentos. Un problema de escala mundial.

ARCHIVO LA GACETA
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06 Julio 2008
Las naciones de todo el mundo deberán trabajar conjuntamente para contrarrestar el incremento exponencial en los precios internacionales de los alimentos. A la vez, su voluntad política también deberá estar unificada para aumentar el nivel de producción.
La conclusión de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, siglas en inglés de Food and Agriculture Organization), en el plenario que se realizó el mes pasado, fue lapidaria y contundente: no observa otra salida para frenar lo que ya nomencló como una crisis de los alimentos.
Durante la clausura de la Conferencia Regional de la FAO celebrada en Brasilia, el director del organismo, Jacques Diouf, explicó en declaraciones a la agencia Reuter que el aumento vertical de los precios de los alimentos no se debe a una escasez de productos básicos, sino a una conjunción de factores tales como el aumento de precios de los fertilizantes, y del petróleo.
Según datos de la FAO (www.rlc.fao.org), en 2007 los cereales registraron un aumento del 41%; los aceites vegetales de un 60%, y los productos lácteos de un 83%. Ante esto, las Naciones Unidas afirman que es necesario redoblar la ayuda alimentaria a los países más pobres.
La tendencia no se ha revertido, y más bien parece acelerarse. Entre marzo de 2007 y marzo de 2008, el precio de venta del trigo (materia prima para el pan, entre otros) se disparó 130%.
Diuof también señaló el papel de los especuladores en esta crisis, que se han lanzado a buscar oportunidades en los mercados de materias primas y de alimentos. Según dijo, muchas veces se cree que los altos precios presionan un aumento de la producción, pero advirtió que en este caso eso no va a ocurrir. “En los países pobres los agricultores se enfrentan a dificultades para tener acceso a semillas, fertilizantes y alimento para el ganado”, aseguró.

En Latinoamérica
La crisis alimentaria impacta directamente en la Argentina y en toda Latinoamérica. El secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el ex ministro argentino José Luis Machinea, aseguró que el alza persistente de los precios internacionales de los alimentos está castigando con especial dureza a los sectores más pobres de la región. Según la Cepal, las tendencias indican que ahora habrá 15,7 millones de indigentes adicionales en latinoamérica a consecuencia del alza. Agrega que si se confirma un aumento de los precios estimado en un 15%, la indigencia en la región crecerá de 68,5 millones a 84,2 millones de personas.
En medio de esta crisis, surgió una polémica en torno a si la producción de biocombustibles (que requiere como materia prima cereales para su producción) está incidiendo en el alza.
Muchos expertos consideran que la creciente demanda de materias primas tales como maíz o caña de azúcar para la producción de combustibles de origen vegetal, ha influido de manera determinante en el alza mundial de los precios de los alimentos.
 En el continente, Brasil y Estados Unidos son los principales productores de los llamados combustibles verdes, con cerca del 90% del mercado mundial. Ambos países aseguran que el objetivo es obtener energías renovables en el futuro que reduzcan la dependencia petrolera. Además, el presidente brasileño, Lula da Silva, afirmó que nada  tiene que ver la producción de biocombustibles con la escalada en los valores de los alimentos.

En la Argentina
En 2007, en promedio, el precio global de los alimentos registró un aumento del 40%. En ese ámbito, la Argentina mantiene prácticamente paralizada la producción de granos y cereales, ante el conflicto que mantiene el Gobierno nacional con los chacareros por el alza de los impuestos a las exportaciones.
Justamente, ante el alza de las retenciones a la exportación de granos, muchos productores decidieron sembrar una superficie inferior de trigo, lo que podría complicar aún más el panorama alimenticio internacional.
La Comisión de Enlace, que integran las cuatro entidades rurales más importantes del país, esboza justamente que la Argentina está perdiendo una oportunidad histórica de incrementar su producción de alimentos para abastecer la creciente demanda mundial y, además, a buenos precios. “La falta de incentivos y de previsibilidad está provocando que produzcamos menos para la próximas temporada. La Argentina, una vez más, camina a contramano del rumbo que marca todo el mundo”, sintetizó el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi.

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