03 Julio 2008 Seguir en 
Fue un operativo perfecto, desde el punto de vista militar, como dijo la propia Ingrid; porque no hubo ni un solo muerto, ni heridos. Fue un engaño a los guerrilleros; un trabajo de Inteligencia. Esta liberación tiene un gran impacto, porque Ingrid era el “tesoro” de las FARC; mientras los tuvieran de rehenes a ella y a los norteamericanos, iban a hacerse oír en el mundo entero.
A partir de la liberación de Ingrid, ellos quedan con pocas cartas de negociación. Tienen unos 20 rehenes, pero están absolutamente aislados. Las FARC, si no entran en un proceso de diálogo, están enfrentando un final muy triste para ellos: haber peleado 45 años y haber terminado en nada.
Una buena noticia para los ciudadanos, para Colombia, es que vemos el final del túnel en esta guerra tan sin sentido, tan sin lógica, cuando ahora se puede hacer la revolución social por la vía democrá tica, como ya lo están haciendo algunos países latinoamericanos, al margen de las críticas que una tenga para hacer.
La lucha armada es obsoleta; y más la de las FARC, que no tienen ética, que han ido perdiendo la mística política que decían tener, con alianzas criminales y con el narcotráfico e incluso con paramilitares, en algunos puntos del país. Pero también hay que señalar que las FARC no son extraterrestres; son producto de nuestra propia historia, de nuestros errores.
Estos momentos dramáticos, que nos tienen llorando de emoción a toda Colombia, deberían servir para una reflexión muy profunda de la elite y de la dirigencia nacional, para evitar que se repitan situaciones como éstas, para reflexionar acerca de qué es lo que tenemos que cambiar, qué hemos hecho mal.
A partir de la liberación de Ingrid, ellos quedan con pocas cartas de negociación. Tienen unos 20 rehenes, pero están absolutamente aislados. Las FARC, si no entran en un proceso de diálogo, están enfrentando un final muy triste para ellos: haber peleado 45 años y haber terminado en nada.
Una buena noticia para los ciudadanos, para Colombia, es que vemos el final del túnel en esta guerra tan sin sentido, tan sin lógica, cuando ahora se puede hacer la revolución social por la vía democrá tica, como ya lo están haciendo algunos países latinoamericanos, al margen de las críticas que una tenga para hacer.
La lucha armada es obsoleta; y más la de las FARC, que no tienen ética, que han ido perdiendo la mística política que decían tener, con alianzas criminales y con el narcotráfico e incluso con paramilitares, en algunos puntos del país. Pero también hay que señalar que las FARC no son extraterrestres; son producto de nuestra propia historia, de nuestros errores.
Estos momentos dramáticos, que nos tienen llorando de emoción a toda Colombia, deberían servir para una reflexión muy profunda de la elite y de la dirigencia nacional, para evitar que se repitan situaciones como éstas, para reflexionar acerca de qué es lo que tenemos que cambiar, qué hemos hecho mal.









