Un pequeño paréntesis en la crisis

La Presidenta llega a Tucumán en medio del conflicto que dividió al oficialismo en el Congreso. Teme que la crisis argentina se cuele en los debates de la Cumbre. Por Angel Anaya - Columnista.

01 Julio 2008
BUENOS AIRES.- La XXXV Cumbre del Mercosur puede ser un pequeño paréntesis en la crisis que con intensidad creciente se está viviendo en la capital de la República, y ello explica que la Presidenta pro tempore del organismo regional haya debido trasladarse a Tucumán para ceder su cargo a su colega de Brasil. Cristina lo hace venciendo una fuerte reticencia, lo mismo que su esposo, conscientes de que llegan a una ciudad blindada y con una agenda donde solamente un milagro puede evitar que el eco de la realidad se filtre en algún tema de la agenda.
Especialmente en la falta de acuerdo que perdura en los países miembros acerca de la inclusión en el Código Aduanero Común de los derechos de exportación e Importación que conforman  la renta aduanera, marginando barreras constitucionales.

Tormenta
Es decir, el trueno que desató la tormenta argentina y está quebrando en el Congreso la mayoría oficialista. Si Cristina debe meterse en ese laberinto, seguramente sabe que su discurso no tiene por auditorio el que le recolectan habitualmente, sino el de algunos colegas interlocutores que avanzan y con éxito de sus países, en dirección opuesta.
Por lo demás, el clímax de la crisis que se ventila en el distrito federal y que tiene por tribuna virtual a todo el interior, puede estar cerca, aunque ingratamente, por la incontinencia rural esperada a diez cuadras del blindaje de la cumbre y que quiere hacerse oír con el riesgo de afectar más la imagen del país, si bien con ausencia de la Comisión de Enlace.
Seguramente que no son pocos los que aquí, incluso en el corazón de la crisis, no aprueban un acontecer semejante, si bien es cierto que quienes pelean terminan pareciéndose, como buen ejemplo es el de las carpas ante el humillado Congreso y que acaban de incorporar dos más y nuevas sospechas de que el final parlamentario puede desatar otra etapa crítica.
El interrogante menos compartido sobre el rol de la Presidenta en la cumbre de Tucumán es el grado de significación que puede tener su protagonismo como  reconstructora de la política exterior de su gobierno o, en definitiva, del país.
Un punto que en su campaña electoral y en el mensaje de investidura ocupó agenda preferencial. Cristina Fernández de Kirchner, como en el caso de la mayor institucionalidad prometida, incluso por su esposo, no ha dado en ello pasos apreciables.
Debido seguramente a que la política internacional en la realidad global está fuertemente sometida a la calidad institucional, exigencia que por razones de continuidad de gestión y cogobernabilidad manifiesta ha seguido la presidenta, Cristina Fernández, que poco tiene para ofrecer en su retórico modelo para “ser parte del mundo”. (De nuestra Sucursal)

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