22 Junio 2008 Seguir en 
“Hace más de tres meses que el país afronta una situación de conflicto permanente entre dos de los actores más importantes de la economía: el Gobierno nacional y el campo. Mas allá de las razones que pudiera esgrimir cada uno estos sectores en defensa de sus posiciones, el estado de conflicto permanente hizo mella en las expectativas de los distintos agentes económicos y por ende en la economía en su conjunto”, afirmó Fernando Marengo, asesor económico-financiero del estudio Arriazu & Asociados y profesor de Economía Universidad Católica Argentina.
Añadió que si bien el deterioro en los niveles de actividad del sector agropecuario, como así también de aquellos sectores directamente relacionados al campo es evidente, todo el país es víctima del deterioro de las expectativas.
“El indicador más elocuente respecto de qué le esta ocurriendo a la confianza de los individuos es qué hacen estos con sus excedentes de liquidez, o sea qué ocurre con los depósitos bancarios. Un eventual retiro de depósitos de las entidades financieras reduce la liquidez de los bancos lo cual resiente el crédito además de encarecérselo, debido a los inevitables incrementos en las tasa de interés”, dijo Marengo.
Según el economista, desde el inicio del conflicto los depósitos bancarios de los ahorristas privados en pesos cayeron más de $ 5.500 millones, caída que implica una contracción del orden del 4%, además de haberse acortado el plazo promedio de los mismos. Si bien el crédito al sector privado continuó expandiéndose, en el último mes lo hizo a una tasa muy inferior a la registrada los meses anteriores. Por su parte, los actuales niveles de tasa de interés llegan incluso a duplicar los vigentes a principio de año.
“Asimismo, y a diferencia de lo que pudiera ocurrir en otros países como es el caso de Estados Unidos donde los ahorristas buscan protección adquiriendo deuda soberana, en el caso argentino ante el deterioro de las expectativas los individuos buscan resguardo adquiriendo activos financieros externos (básicamente dólares). Este comportamiento, resultado de las sucesivas estafas a las que fueron sometidos los ahorristas argentinos a lo largo de la historia, imposibilita al Banco Central a actuar como prestamista de última instancia en situaciones de estreches financiera. Ante este escenario, la pérdida de reservas internacionales luce inevitable, algo que viene ocurriendo desde fines del mes de marzo por más de U$S 2.500 millones”, especificó Marengo.
El economista afirmó además que, más allá de lo que indiquen las cifras oficiales, pensar que en este contexto la economía real no se haya resentido resulta ingenuo. “Si bien podrían existir agentes económicos que se benefician con la actual coyuntura, producto de las posibilidades de arbitraje que surgen en contextos como el actual, la sociedad en su conjunto ve afectada su situación como consecuencia de la disminución del nivel de actividad económica, la menor expansión del empleo, la pérdida de poder adquisitivo vía inflación, etcétera. Si bien la solución del conflicto entre el Gobierno y el campo resulta imperativa para superar la actual coyuntura, no queda claro que una eventual finalización del mismo sea suficiente a la hora de revertir las expectativas de los argentinos”, concluyó.
Desconfianza
El Indice de Confianza del Consumidor (ICC) de mayo que elabora la Fundación Mercado confirma esta situación de desaceleración del consumo. “La tendencia de compra de bienes durables descendió en mayo a 9%, por debajo de la media anual de 10%. Los resultados muestran que un 68,1% de las familias esperan que los precios suban en mayor porcentaje al actual, frente a un 29,9% que espera que se mantengan en los mismos niveles, y un 2% que bajarán. Así, se mantiene el ajuste de consumo y ahorro presente observado en los meses anteriores que se traslada a la tendencia de consumo de mediano y largo plazo”, especifica el informe.
Añadió que si bien el deterioro en los niveles de actividad del sector agropecuario, como así también de aquellos sectores directamente relacionados al campo es evidente, todo el país es víctima del deterioro de las expectativas.
“El indicador más elocuente respecto de qué le esta ocurriendo a la confianza de los individuos es qué hacen estos con sus excedentes de liquidez, o sea qué ocurre con los depósitos bancarios. Un eventual retiro de depósitos de las entidades financieras reduce la liquidez de los bancos lo cual resiente el crédito además de encarecérselo, debido a los inevitables incrementos en las tasa de interés”, dijo Marengo.
Según el economista, desde el inicio del conflicto los depósitos bancarios de los ahorristas privados en pesos cayeron más de $ 5.500 millones, caída que implica una contracción del orden del 4%, además de haberse acortado el plazo promedio de los mismos. Si bien el crédito al sector privado continuó expandiéndose, en el último mes lo hizo a una tasa muy inferior a la registrada los meses anteriores. Por su parte, los actuales niveles de tasa de interés llegan incluso a duplicar los vigentes a principio de año.
“Asimismo, y a diferencia de lo que pudiera ocurrir en otros países como es el caso de Estados Unidos donde los ahorristas buscan protección adquiriendo deuda soberana, en el caso argentino ante el deterioro de las expectativas los individuos buscan resguardo adquiriendo activos financieros externos (básicamente dólares). Este comportamiento, resultado de las sucesivas estafas a las que fueron sometidos los ahorristas argentinos a lo largo de la historia, imposibilita al Banco Central a actuar como prestamista de última instancia en situaciones de estreches financiera. Ante este escenario, la pérdida de reservas internacionales luce inevitable, algo que viene ocurriendo desde fines del mes de marzo por más de U$S 2.500 millones”, especificó Marengo.
El economista afirmó además que, más allá de lo que indiquen las cifras oficiales, pensar que en este contexto la economía real no se haya resentido resulta ingenuo. “Si bien podrían existir agentes económicos que se benefician con la actual coyuntura, producto de las posibilidades de arbitraje que surgen en contextos como el actual, la sociedad en su conjunto ve afectada su situación como consecuencia de la disminución del nivel de actividad económica, la menor expansión del empleo, la pérdida de poder adquisitivo vía inflación, etcétera. Si bien la solución del conflicto entre el Gobierno y el campo resulta imperativa para superar la actual coyuntura, no queda claro que una eventual finalización del mismo sea suficiente a la hora de revertir las expectativas de los argentinos”, concluyó.
Desconfianza
El Indice de Confianza del Consumidor (ICC) de mayo que elabora la Fundación Mercado confirma esta situación de desaceleración del consumo. “La tendencia de compra de bienes durables descendió en mayo a 9%, por debajo de la media anual de 10%. Los resultados muestran que un 68,1% de las familias esperan que los precios suban en mayor porcentaje al actual, frente a un 29,9% que espera que se mantengan en los mismos niveles, y un 2% que bajarán. Así, se mantiene el ajuste de consumo y ahorro presente observado en los meses anteriores que se traslada a la tendencia de consumo de mediano y largo plazo”, especifica el informe.










