22 Junio 2008 Seguir en 
Los economistas, como pocas veces al abordar temas diversos, coinciden en que la actual crisis agraria deja poco margen para encontrar actores económicos que hayan resultado beneficiados con el contexto de enfrentamiento que se vive desde hace más de 100 días entre el Gobierno nacional y el campo argentino.
"Definitivamente es difícil encontrar a alguien que saque provecho de esto. Los productores tienen sus ventas paradas y no puede continuar con la producción; el Estado no puede recaudar si las ventas están paradas; los exportadores no tiene cómo proveerse; los industriales no tienen insumos y la gente sufre el desabastecimiento. Nadie está sacando provecho de este fenomenal momento de los precios internacionales que por causa de las condiciones climáticas en el medio oeste estadounidense ha llevado el precio de la soja hasta niveles récords (U$S 575 contra un precio promedio de U$S 317 en 2007)", afirmó Jorge Colina, economista jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa)
"Paradójicamente, si se retornara al esquema de retenciones anterior (que estipulaba una alícuota fija de 35%) creo que todos volverían a ganar. Es más, el Gobierno nacional recaudaría más que lo que lo venía haciendo dado que el precio internacional ha aumentado mucho. Para ilustrar esto, basta con un par de datos numéricos. Entre noviembre de 2007 y febrero de 2008, que es cuando rigió la alícuota de retención del 35%, el precio internacional de la soja estaba en el orden de los U$S 445. Esto significa que por cada tonelada de soja exportada el Estado recibía U$S 155. Con un precio internacional de la soja en el orden de los U$S 575 y una alícuota del 35% (régimen anterior) recibirá U$S 200 por tonelada. Esto favorecería el punto de vista redistributivo ya que el Estado contaría con más recursos que antes", añadió el experto.
Colina también mencionó la presunción de algunos expertos que argumentan que, con el alza en las retenciones, además se quiere evitar la sojización. "Lo cierto es que con un precio internacional tan alto y condiciones tan propicias que Argentina tiene para este tipo de producción, es difícil torcer los incentivos que emiten las señales del mercado internacional. El conflicto de las retenciones móviles, en definitiva, tras dos objetivos que cada vez se complica más de lograr (hacer recaudar más y evitar la sojización), sólo ha logrado que todos pierdan: productores, Estado, exportadores, industriales y los consumidores", aseguró. El economista especificó que no se avizoran peligros inminentes de que pueda haber una crisis bancaria como consecuencia del conflicto agrario, producto de que la recuperación argentina post-crisis 2002 no ha estado apoyada fundamentalmente en el crédito bancario. "Por el contrario, los bancos presentan un panorama donde tienen excedentes de depósitos y colocaciones a plazo corto. Sin embargo, no dejan de perder con el conflicto agrario. En el interior, la cadena de pago está a punto de quebrarse como consecuencia de que las ventas de los productores agropecuarios están paradas, de esta forma, se resienten las ventas de las industrias y de los comercios, que a su vez tienen obligaciones que pagar (salarios, proveedores) y que se tienen que diferir producto de que las ventas están detenidas" explicó.
Por último, Colina dijo que e n toda bonanza y en toda crisis hay especuladores que arbitran situaciones sacando provecho. "En la situación actual no se observa que alguien esté sacando provecho en forma masiva ya que la incertidumbre ha invadido a otras esferas de la economía. El ejemplo más práctico podría ser el dólar. La política del Banco Central ha sido la dejar apreciar el tipo de cambio como respuesta a la falta de confianza que el público manifestó contra la moneda nacional, lo cual, en una economía inflacionaria, como es hoy la economía argentina, arroja más incertidumbre en torno a su sustentabilIdad", concluyó.
"Definitivamente es difícil encontrar a alguien que saque provecho de esto. Los productores tienen sus ventas paradas y no puede continuar con la producción; el Estado no puede recaudar si las ventas están paradas; los exportadores no tiene cómo proveerse; los industriales no tienen insumos y la gente sufre el desabastecimiento. Nadie está sacando provecho de este fenomenal momento de los precios internacionales que por causa de las condiciones climáticas en el medio oeste estadounidense ha llevado el precio de la soja hasta niveles récords (U$S 575 contra un precio promedio de U$S 317 en 2007)", afirmó Jorge Colina, economista jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa)
"Paradójicamente, si se retornara al esquema de retenciones anterior (que estipulaba una alícuota fija de 35%) creo que todos volverían a ganar. Es más, el Gobierno nacional recaudaría más que lo que lo venía haciendo dado que el precio internacional ha aumentado mucho. Para ilustrar esto, basta con un par de datos numéricos. Entre noviembre de 2007 y febrero de 2008, que es cuando rigió la alícuota de retención del 35%, el precio internacional de la soja estaba en el orden de los U$S 445. Esto significa que por cada tonelada de soja exportada el Estado recibía U$S 155. Con un precio internacional de la soja en el orden de los U$S 575 y una alícuota del 35% (régimen anterior) recibirá U$S 200 por tonelada. Esto favorecería el punto de vista redistributivo ya que el Estado contaría con más recursos que antes", añadió el experto.
Colina también mencionó la presunción de algunos expertos que argumentan que, con el alza en las retenciones, además se quiere evitar la sojización. "Lo cierto es que con un precio internacional tan alto y condiciones tan propicias que Argentina tiene para este tipo de producción, es difícil torcer los incentivos que emiten las señales del mercado internacional. El conflicto de las retenciones móviles, en definitiva, tras dos objetivos que cada vez se complica más de lograr (hacer recaudar más y evitar la sojización), sólo ha logrado que todos pierdan: productores, Estado, exportadores, industriales y los consumidores", aseguró. El economista especificó que no se avizoran peligros inminentes de que pueda haber una crisis bancaria como consecuencia del conflicto agrario, producto de que la recuperación argentina post-crisis 2002 no ha estado apoyada fundamentalmente en el crédito bancario. "Por el contrario, los bancos presentan un panorama donde tienen excedentes de depósitos y colocaciones a plazo corto. Sin embargo, no dejan de perder con el conflicto agrario. En el interior, la cadena de pago está a punto de quebrarse como consecuencia de que las ventas de los productores agropecuarios están paradas, de esta forma, se resienten las ventas de las industrias y de los comercios, que a su vez tienen obligaciones que pagar (salarios, proveedores) y que se tienen que diferir producto de que las ventas están detenidas" explicó.
Por último, Colina dijo que e n toda bonanza y en toda crisis hay especuladores que arbitran situaciones sacando provecho. "En la situación actual no se observa que alguien esté sacando provecho en forma masiva ya que la incertidumbre ha invadido a otras esferas de la economía. El ejemplo más práctico podría ser el dólar. La política del Banco Central ha sido la dejar apreciar el tipo de cambio como respuesta a la falta de confianza que el público manifestó contra la moneda nacional, lo cual, en una economía inflacionaria, como es hoy la economía argentina, arroja más incertidumbre en torno a su sustentabilIdad", concluyó.










