08 Junio 2008 Seguir en 
En mayo se produjo un nuevo ajuste en la confianza del consumidor, producto de dos condiciones que se mantienen en los últimos tres meses:
• Un alto nivel de conflictividad con el sector agropecuario.
• La persistencia de altos niveles de inflación percibida por la población.
De esta manera, se plantean dos escenarios en el corto plazo que influyen directamente sobre la confianza: uno económico y otro político, sostiene el informe elaborado por la Fundación Mercado, que señala una caída del 7,9% en el índice de confianza de las familias argentinas en la economía.
En el aspecto económico, dice el trabajo privado al que tuvo acceso LA GACETA, la persistencia de tasas de inflación que se perciben elevadas, frente a una evolución de salarios paulatina, influyó sobre la situación económica presente y erosionó las expectativas de ingresos reales y empleo. “La traducción de esta percepción es una retracción en la demanda y estancamiento de los niveles de ahorro”, señala el informe.
Por el lado político, la continuidad del conflicto agropecuario, estableció una incertidumbre en el desempeño futuro de la economía. “A la vez establece una sensación acerca de una mecánica de resolución de conflictos, por parte del Gobierno, que no se presenta como un parámetro adecuado a la hora de resolver los principales problemas: inflación, empleo y salarios”, acota el diagnóstico de la Fundación Mercado.
La presencia de incertidumbre, por lo tanto, generó un escenario innecesario de desconfianza sobre una crisis económica inexistente, plantea la entidad.
“Mientras tanto -puntualiza-, la actitud precautoria estimula la reducción de los planes de compra y establece las pautas de ahorro, desacelerando el consumo y el crecimiento de la economía”.
En gran medida, la evolución de los ingresos reales, mediante la desaceleración de la inflación real ante pautas de ingresos nominales establecidas, y la disminución de la confrontación como forma de resolución de conflictos distributivos, marcan en el corto plazo la línea de evolución de la economía, proyecta la fundación privada.
• Un alto nivel de conflictividad con el sector agropecuario.
• La persistencia de altos niveles de inflación percibida por la población.
De esta manera, se plantean dos escenarios en el corto plazo que influyen directamente sobre la confianza: uno económico y otro político, sostiene el informe elaborado por la Fundación Mercado, que señala una caída del 7,9% en el índice de confianza de las familias argentinas en la economía.
En el aspecto económico, dice el trabajo privado al que tuvo acceso LA GACETA, la persistencia de tasas de inflación que se perciben elevadas, frente a una evolución de salarios paulatina, influyó sobre la situación económica presente y erosionó las expectativas de ingresos reales y empleo. “La traducción de esta percepción es una retracción en la demanda y estancamiento de los niveles de ahorro”, señala el informe.
Por el lado político, la continuidad del conflicto agropecuario, estableció una incertidumbre en el desempeño futuro de la economía. “A la vez establece una sensación acerca de una mecánica de resolución de conflictos, por parte del Gobierno, que no se presenta como un parámetro adecuado a la hora de resolver los principales problemas: inflación, empleo y salarios”, acota el diagnóstico de la Fundación Mercado.
La presencia de incertidumbre, por lo tanto, generó un escenario innecesario de desconfianza sobre una crisis económica inexistente, plantea la entidad.
“Mientras tanto -puntualiza-, la actitud precautoria estimula la reducción de los planes de compra y establece las pautas de ahorro, desacelerando el consumo y el crecimiento de la economía”.
En gran medida, la evolución de los ingresos reales, mediante la desaceleración de la inflación real ante pautas de ingresos nominales establecidas, y la disminución de la confrontación como forma de resolución de conflictos distributivos, marcan en el corto plazo la línea de evolución de la economía, proyecta la fundación privada.









