08 Junio 2008 Seguir en 
Los comerciantes de la ciudad no sienten tanto el fenómeno de las bajas en las ventas que los del interior tucumano. Sucede que en el Gran San Miguel de Tucumán el consumo se sigue sosteniendo en base al financiamiento de las tarjetas de crédito o de los propios locales comerciales. "La inflación es el impuesto más perverso que puede existir y el comerciante subsiste, pese al mayor costo de la mercadería", señala el dirigente empresario Eduardo Majorel.
El riesgo del desabastecimiento está latente en la medida que se prolongue el paro y se sumen otros sectores como el transporte. "Todos estamos azorados, porque -además de los problemas internos- Brasil mostró su euforia ante la posibilidad de ganar los mercados que la Argentina pierda", acota Majorel a LA GACETA.
"Hay una incertidumbre total entre los comerciantes", señala por su parte, el presidente Centro de Defensa Comercial del Sur, Miguel Aboud. Según el dirigente, en el sur tucumano, las ventas cayeron en torno de un 30%. "Muchos dejaron de hacer inversiones en sus negocios; otros prefirieron no avanzar con sus emprendimientos esperando que todo se solucione y que haya más claridad para la toma de decisiones", puntualiza.
Aboud cree que el panorama se le presenta complicado a los comerciantes, que viven de lo que consumen los trabajadores agropecuarios. Una sensación similar la percibe Daniel Páez, de la Unión Comercial de Monteros.
"En el interior hay un apoyo decidido hacia los hombres del campo, quienes son -en definitiva- los que sostienen la actividad comercial", remarca. Páez acota que se evidencia "un parate en la decisión de compra de los consumidores, que esperan que se defina el conflicto y que haya algún reajuste en los precios que los favorezca".
Los dirigentes empresariales consultados por nuestro diario coincidieron en recordar una vieja promesa política, según la cual el Gobierno reduciría la carga fiscal en la medida que se incremente la recaudación provincial. "Eso está pasando y sin embargo no hay novedades. Además, en el interior muchos comerciantes no pueden asumir el costo laboral de blanquear a un empleado", dice Páez.
El riesgo del desabastecimiento está latente en la medida que se prolongue el paro y se sumen otros sectores como el transporte. "Todos estamos azorados, porque -además de los problemas internos- Brasil mostró su euforia ante la posibilidad de ganar los mercados que la Argentina pierda", acota Majorel a LA GACETA.
"Hay una incertidumbre total entre los comerciantes", señala por su parte, el presidente Centro de Defensa Comercial del Sur, Miguel Aboud. Según el dirigente, en el sur tucumano, las ventas cayeron en torno de un 30%. "Muchos dejaron de hacer inversiones en sus negocios; otros prefirieron no avanzar con sus emprendimientos esperando que todo se solucione y que haya más claridad para la toma de decisiones", puntualiza.
Aboud cree que el panorama se le presenta complicado a los comerciantes, que viven de lo que consumen los trabajadores agropecuarios. Una sensación similar la percibe Daniel Páez, de la Unión Comercial de Monteros.
"En el interior hay un apoyo decidido hacia los hombres del campo, quienes son -en definitiva- los que sostienen la actividad comercial", remarca. Páez acota que se evidencia "un parate en la decisión de compra de los consumidores, que esperan que se defina el conflicto y que haya algún reajuste en los precios que los favorezca".
Los dirigentes empresariales consultados por nuestro diario coincidieron en recordar una vieja promesa política, según la cual el Gobierno reduciría la carga fiscal en la medida que se incremente la recaudación provincial. "Eso está pasando y sin embargo no hay novedades. Además, en el interior muchos comerciantes no pueden asumir el costo laboral de blanquear a un empleado", dice Páez.








