Los sojeros exigen soluciones inmediatas

Afirman que el Estado desconoce la situación real del campo, en especial en el interior del país.

A FAVOR. Los productores decidieron, en la Sociedad Rural, sumarse al paro. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
A FAVOR. Los productores decidieron, en la Sociedad Rural, sumarse al paro. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
15 Marzo 2008
n “No es­ta­mos con­for­mes con las de­cla­ra­cio­nes del mi­nis­tro (Mar­tín Lous­teau). El no co­no­ce real­men­te el te­ma. No sa­be los cos­tos que te­ne­mos pa­ra pro­du­cir y lo que real­men­te sig­ni­fi­ca pro­du­cir so­ja. Nos es­tá que­rien­do en­fren­tar con el sec­tor ga­na­de­ro y con el le­che­ro. Pe­ro no es así. Con el te­ma de la ga­na­de­ría el cul­pa­ble es el Go­bier­no. No so­mos no­so­tros los res­pon­sa­bles. El mi­nis­tro de la Pro­duc­ción (Jo­sé Ma­nuel Paz) es­tá com­pro­me­ti­do con no­so­tros en ayu­dar­los a lo­grar que ha­ya una com­pen­sa­ción en el cos­to del fle­te. Se es­tán ha­cien­do las ges­tio­nes, pe­ro es­to tam­bién de­pen­de de la Na­ción. El mi­nis­tro es­tá con no­so­tros. Son me­di­das que hay que im­ple­men­tar. Pe­ro te­ne­mos la es­pe­ran­za de que eso va a sa­lir” (Ra­fael Sán­chez).
n “El pro­duc­tor, des­de que co­men­za­ron las re­ten­cio­nes, sien­te que el Go­bier­no le ro­ba. Más que con­fis­ca­ción es un ro­bo. En nin­gún país del mun­do se les re­tie­ne un 40% de la pro­duc­ción. So­mos per­se­gui­dos; pues­tos co­mo los ma­los de la pe­lí­cu­la, pe­ro el Go­bier­no es­tá vi­vien­do a cos­ti­llas nues­tras. Nos pre­sen­tan co­mo los ri­cos, co­mo los oli­gar­cas, pe­ro no es así. Ellos di­cen que es pa­ra ayu­dar a la so­cie­dad. En­ton­ces, ¿por qué los po­lí­ti­cos no apor­tan un 45% de su suel­do pa­ra ayu­dar a los que los vo­ta­ron? Ellos tam­bién tie­nen 4 x 4. El Go­bier­no es so­cio en un 45%, sin gas­tos; le en­tre­ga­mos la mer­ca­de­ría en puer­to. Ade­más, son un 35% en im­pues­to a las Ga­nan­cias. Si hay un sec­tor que ga­na mu­cho, el Go­bier­no no pue­de de­cir na­da, por­que se lle­va más de la mi­tad de las ga­nan­cias del sec­tor”, (Ariel Aya­la) .
n “Es­to es al­go or­ques­ta­do pa­ra des­truir al país. Pa­só en el im­pe­rio Ro­ma­no y en mu­chos otros de la an­ti­güe­dad, que se sub­si­dia­ba al pue­blo y se les da­ba di­ver­sión a cos­ti­llas de los que pro­du­cían. Pan y cir­co le lla­ma­ban. Eso pro­du­jo una de­gra­da­ción gra­dual de la eco­no­mía. Y en un mo­men­to da­do, cuan­do to­do es­ca­sea­ba, se ar­mó un caos. Y eso es­tá pa­san­do con nues­tro país. Hay gen­te ocul­ta que es­tá in­ter­fi­rien­do, con in­te­re­ses es­pu­rios, pa­ra que no ha­ya un acuer­do en­tre los pro­duc­to­res y el Go­bier­no. Hay em­pre­sas que quie­ren apro­ve­char­se de las tie­rras de los pro­duc­to­res; pro­vo­can­do la quie­bra a los pro­duc­to­res los obli­ga­rán a que ven­dan sus cam­pos. Y quie­nes irán a los cam­pos, los es­pe­cu­la­do­res de siem­pre, que nun­ca tra­ba­ja­ron y que les pa­ga­rán mi­se­rias a los tra­ba­ja­do­res. Así, se­re­mos un país de po­bres, de es­cla­vos y de go­ber­na­dos. Es­te es un atro­pe­llo sin sen­ti­do. Quie­nes to­ma­ron es­ta de­ci­sión no han eva­lua­do las con­se­cuen­cias. En es­te mo­men­to, to­do flo­re­ce. Pe­ro ha­ce unos años los pro­duc­to­res tu­vie­ron que ven­der sus tie­rras, por­que no ha­bía pre­cios in­ter­na­cio­na­les y el cli­ma no acom­pa­ñó (Ar­tu­ro Ro­drí­guez Ren­gel).
n “Es­to ha si­do cuen­ca le­che­ra, pe­ro aho­ra va­mos a te­ner que co­men­zar a im­por­tar le­che. To­dos los pe­que­ños tam­be­ros, en es­te mo­men­to, es­tán ven­dien­do las va­cas a fri­go­rí­fi­cos y ha­cien­do des­gua­ces de los tam­bos. Des­pués de eso, si­guie­ron con la par­te pe­cua­ria. Día tras día en­tran más va­cas y me­nos ter­ne­ros a la ven­ta, pa­ra que se los fae­ne. Aho­ra, di­rec­ta­men­te van por la par­te agra­ria. Es un 45% di­rec­to, más to­do lo que vie­ne en for­ma in­di­rec­ta, lo que lle­va­ría a que ten­ga­mos por en­ci­ma de un 60% la re­ten­ción to­tal. Eso ha­ce que el cam­po no ten­ga efec­ti­vi­dad. Va a ser im­po­si­ble que el pe­que­ño y el me­dia­no pro­duc­tor so­bre­vi­va. Las úni­cas se­rán las em­pre­sas de ca­pi­ta­les mul­ti­na- cio­na­les, que no tie­nen na­da que ver con el pue­blo”. (Ga­briel Ar­cos)

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