Con una obra de Brahms, Estrella emocionó a los internos de la cárcel

El pianista realizó un concierto en el penal de Villa Urquiza del que participó también el coro de internos. "Cuando uno escucha esta música se siente afuera", dijo uno de los reclusos.

A VIVA VOZ. El Urquiza Coral, integrado por reclusos, también actuó.LA GACETA/ANALIA JARAMILLO
A VIVA VOZ. El Urquiza Coral, integrado por reclusos, también actuó.LA GACETA/ANALIA JARAMILLO
04 Enero 2008
Arrancó con un aria de Georg Friedrich Haendel. Vestido de negro y con mucho para contar, el pianista Miguel Angel Estrella brilló una vez más en la capilla del penal de Villa Urquiza, donde ni siquiera el agobiante calor impidió que los internos e invitados especiales se transportaran detrás de los muros de la prisión gracias a un concierto en el que también se escuchó folclore argentino. "He venido para escucharlos y para hacer música para ustedes", anunció cerca de las 16, antes de deslizar sus dedos por el piano eléctrico que lo acompañaba donde, generalmente, se ubica el altar. "Estos son los viejos sueños de mi adolescencia: acercar a las cárceles el arte, la cultura y la educación", agregó.
Ante el silencio reverencial de los espectadores, Estrella tocó una pieza musical. Luego, dirigiéndose a los internos, preguntó: "¿Les gusta? ¿Qué nombre le pondrían a esta melodía?" Una lluvia de ideas invadió el lugar: "soledad", "libertad en las mentes" y "tranquilidad" fueron algunos de los títulos sugeridos. El juego se repitió tres veces, esta vez con fragmentos de Johannes Brahms, entrelazados con algunas anécdotas del músico y reflexiones de los presos.
"Realmente, cuando uno escucha esa música, siente que está afuera", afirmó uno de ellos. "Algunas melodías recuerdan a la voz de una mujer. Más que cualquier otra cosa, cuando se está privado de la libertad lo que más se extraña es la compañía, estar con los seres queridos, con la mujer que uno ama", dijo otro interno. "Las melodías nos llaman a la reflexión. Es un momento para pensar en lo que dejamos de hacer y, sobre todo, en lo que hicimos", expresó uno de los miembros del Coral Urquiza. Visiblemente emocionado, Estrella les habló a los internos acerca de Brahms, de la importancia de defender la identidad cultural y, especialmente, de lo feliz que se sentía de tocar -como lo hizo en julio del año pasado- en el penal. "Me nutre de esperanza, es una palpitación en el alma", confesó.
Las otras estrellas de la tarde no dejaron de hacerse presentes: el Coral Urquiza, dirigido por Gerardo Calderón, hizo vibrar la capilla con interpretaciones folclóricas que se ganaron el aplauso del público, entre los que se encontraban la diputada nacional Beatriz Alperovich, el ministro de Seguridad Mario López Herrera y el director de Institutos Penales, Roberto Guyot. Entre los integrantes del grupo coral, se encuentra Luis Piccinetti, acusado de haber asesinado a José Luis Salas, el supuesto amante de su esposa, el 15 de julio pasado, en Trancas.
Mientras se despedía, el pianista -que sufrió en carne propia el drama del encierro-, destacó la importancia de alimentar el arte y la educación en las cárceles.
"Esperamos poder contar con el apoyo del gobierno para futuros proyectos", concluyó.
Una vez más, Estrella dejó su corazón en Villa Urquiza; pero no se fue con las manos vacías: se llevó el afecto de quienes lo escucharon.

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